El equipo de Cirugía Cardiaca Pediátrica del Hospital 12 de Octubre de Madrid protagonizó el pasado 18 de febrero una jornada histórica de la sanidad pública española. En apenas 24 horas, sus cuatro cirujanos lograron intervenir con éxito a tres bebés en riesgo vital situados en tres comunidades autónomas distintas: Madrid, Castilla-La Mancha y Castilla y León. El coordinador del equipo, el doctor Lorenzo Boni, reconoce que, tras dos décadas de carrera, no recuerda un día igual: «Estamos acostumbrados a maratones, pero este en tres comunidades me llamó la atención».
La jornada comenzó con el equipo desdoblándose para atender dos emergencias simultáneas. Mientras una parte del grupo operaba en Madrid a un lactante de 10 meses, Boni y otro compañero se desplazaron a Toledo para intervenir a una neonata gran prematura de solo 600 gramos. La pequeña sufría de un ductus arterial permeable, una patología que exigía una precisión extrema. «Es una cirugía delicada, no hay margen de maniobra. Si la arteria se rompe, el paciente muere porque el sangrado es masivo», relata el cirujano en declaraciones a 20Minutos.
Sin tiempo para el descanso, la tarde trajo un tercer desafío desde Salamanca. Un bebé de cuatro meses presentaba una insuficiencia respiratoria intratable que requería el sistema ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea). Esta tecnología actúa como un «corazón y pulmón artificial» cuando el resto de terapias fallan. Al ser el 12 de Octubre un centro de referencia nacional (CSUR), el equipo se movilizó de urgencia para canular al pequeño y trasladarlo de vuelta a la capital para asegurar su supervivencia.
El éxito de estas intervenciones —todos los pacientes evolucionan favorablemente— pone de relieve la importancia de la institucionalización de los traslados críticos. Gracias a los programas de referencia nacional, los especialistas ya no dependen de que el hospital de origen envíe una ambulancia, lo que reduce tiempos vitales. El doctor Boni destaca que, en casos de extrema gravedad, «el espacio es mínimo y los tejidos no pueden ser suturados», por lo que contar con equipos expertos desplazables es la única opción para pacientes que no soportarían un traslado previo.
Para el equipo médico, esta maratón es un símbolo de la entrega de los trabajadores sanitarios. Boni subraya que este despliegue es el mejor «ejemplo del compromiso de los profesionales de la sanidad pública con la salud de sus pacientes», especialmente en un contexto de reivindicaciones laborales. El doctor insiste en que, pese a las huelgas o la búsqueda de mejores condiciones, la prioridad absoluta sigue siendo la vida: «Los médicos reivindicamos, pero cuando hay que hacer las cosas, se hacen».
La exigencia de su labor no dio tregua tras la maratón. Después de terminar la jornada cerca de las diez de la noche, el equipo volvió a entrar en quirófano a las ocho de la mañana siguiente para operar a otro recién nacido de apenas 1.700 gramos. Esta sucesión de intervenciones in extremis refuerza la posición del 12 de Octubre como pionero en técnicas de salvamento pediátrico, con una tasa de éxito de entre el 70 y el 75% en traslados críticos realizados durante los últimos 14 años.