«Nada de contratar médicos ni enfermeras, ni recetas caras…», ordenó a sus ayudantes ‘Chiqui’ Montero, candidata del PSOE a la Junta de Andalucía, cuando estuvo allí de consejera de Sanidad

9 de abril de 2026
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Montero y Bolaños
La exvicepresidenta primera y exministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el ministro de la Presidencia, Relaciones con las cortes y Justicia, Bolaños. Autor, Fernando Sánchez / EP

La exvicepresidenta del Gobierno sanchista, la ministra de Hacienda que más ha subido los impuestos en la reciente historia de España, dice ahora que se traslada a Andalucía para arreglar las demoras de la sanidad andaluza y critica al Gobierno del PP de Moreno Bonilla. Cuando era consejera de Sanidad despidió a 8.000 sanitarios.

Juan Manuel Jimenez Muñoz, escritor, médico y ex alto cargo sanitario en Málaga durante la etapa en que María Jesús Chiqui Montero era la máxima responsables de la Consejería de Sanidad de Andalucía, ha hecho circular por las redes sociales un escrito en el que retrata la hipocresía y contradicciones que anidan en la personalidad de Montero y que por su interés reproducimos más abajo en esta información.

El presidente Pedro Sánchez ha despedido a María Jesús Montero como vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, su imagen de estadista era de las peores del Ejecutivo, y la ha mandado a Andalucía, ella es de Sevilla, para que encabece la lista del PSOE en las próximas elecciones andaluzas el próximo 17 de mayo.

A Montero se le ha visto numerosas veces en el Congreso mintiendo sobre la subida de impuestos que atenaza a España. Ha creado unos 100 nuevos impuestos en la mayor presión fiscal que se recuerda desde la llegada de la Democracia.

Tal es así que el año pasado, en impuestos, el Gobierno recaudó casi 175.000 millones más que en el ejercicio anterior. Con nuevos y altísimos impuestos. No se sabe bien dónde va a parar todo ese dinero. O ella no lo ha explicado, pero se supone que parte de él ha sido para nutrir las llamadas paguitas del Gobierno a sus eventuales votantes.

Para disimular, la Chiqui siempre decía en el Parlamento que la subida de impuestos era para los ricos. Es mentira. Afectan a casi todas las capas sociales. Y lo peor es que se han recaudado 175.000 millones más en solo un año y la deuda pública española, lejos de bajar, ha subido y se sitúa ya en 1,7 billones de euros.

Montero tiene previsto centrar parte de su campaña andaluza, como látigo del actual presidente Moreno Bonilla, en la Sanidad andaluza, que está cosechando en este momento ácidas críticas por las enormes y dilatadas listas de espera para pruebas diagnósticas y quirúrgicas. Las quejas no paran de crecer.

Montero ha llegado a Andalucía, según ella, para arreglar la situación sanitaria de la región, extrapolable, por otra parte, a otras comunidades.

En todas ella se ha producido un colapso sanitario debido, entre otras razones, al fuerte incremento de la inmigración. Los mismos servicios para muchas mas personas. España ha recibido en los últimos cinco años a casi tres millones de inmigrantes, que, lógicamente, también utilizan los servicios sanitarios españoles.

Por su interés reproducimos íntegro el escrito de Juan Manuel Jiménez, quien, como jefe sanitario de Málaga en tiempos de Chiqui Montero como consejera de Sanidad, mantuvo reuniones con ella en la que esta dio instrucciones que chocan frontalmente con lo que dice ahora que haría si es presidenta de la Junta.

Este es el escrito de Juan Manuel Jiménez, integro:

«Por más que me estrujo la sesera no entiendo a los millones de compatriotas andaluces que todavía, aunque cada vez en menor cantidad, piensan votar a La Chiqui en las próximas elecciones andaluzas.

Nuestra Chiqui, nuestra choni, nuestra María Jesús Montero, la ministra de Hacienda de Sánchez, esa despeinada marujona con pelos en el sobaco y restos de acné juvenil, ese manojo de nervios que pide un psiquiátrico a gritos..

Esa fogosa verdulera con perdón de las verduleras, esa foca aplaudidora de las gracias de su jefe, se parece ya bien poco a la María Jesús tranquila con la que yo me reunía cuando el abajo firmante era directivo del Distrito Sanitario Málaga y María Jesús la consejera de Salud de Andalucía.

Por aquellos entonces (2005-2006-2007-2008-2009), los directivos sanitarios de toda Andalucía, varias veces al año, viajábamos a Sevilla para que María Jesús Montero, entonces algo más cuerda pero igual de retorcida, nos explicara las tropelías que debíamos cometer en nuestras respectivas provincias.

[Y ello] para desmantelar la Atención Primaria y ahorrar un dinero público que se invertiría, según ella, en otros menesteres necesarios.

Ignorábamos, por supuesto, que los altos cargos socialistas dedicaban esos dineros ahorrados a pagar putas, a esnifar coca, a comprar sindicalistas, a beneficiar a sus afiliados, a pagar falsos ERES y a mantener una legión de clientes en las sierras de Sevilla.

Todo eso lo ignorábamos. Pero, cómplices como fuimos los gestores, aplicábamos las consignas:

(1) nada de contratar médicos

(2) nada de contratar enfermeras,

(3) nada de recetar cosas caras y

(4) suplir las carencias públicas mediante conciertos sanitarios con la medicina privada.

Esos cuatro puntos, amigo lector, eran los cuatro ejes de la gestión sanitaria que propugnaba La Chiqui, pero el ahorro conseguido en Sanidad no se iba a mejorar las carreteras andaluzas, ni a construir vivienda pública, ni a poner más maestros en las aulas, sino a mamoneos de las élites.

«Y de aquellos polvos, estos coitos»

Y así, entre malos políticos socialistas y malos gestores sanitarios, conseguimos que 7000 médicos y 9000 enfermeras se aburrieran y se marcharan de Andalucía. Y de aquellos polvos, estos coitos.

La choni que se cargó la Sanidad andaluza vuelve de nuevo al ataque: María Jesús Montero quiere ser presidenta de Andalucía.

Y, para más inri, a sus pésimos antecedentes como consejera de Salud añade ahora el baboseo que se trae con los separatistas catalanes, con esos hijos de la Gran Bretaña que quieren comer aparte para poder comer más, con esos insaciables tiburones que poseen una agencia espacial inútil, una televisión sediciosa, un delincuente mandando en España y 72 embajadas repartidas por el mundo. Repito: 72.

Pero María Jesús trabaja para que tengan más. Digo los hijos de la Gran Bretaña, los ladronazos del 3%, los sediciosos, los insolidarios, los insaciables.

María Jesús y su partido socialista trabajan duro para que los catalanes de pedigrí puedan expulsar de Cataluña a los inmigrantes problemáticos enviándolos a Huesca, Pontevedra, Jaén, Granada, Castellón o Badajoz.

María Jesús y su partido socialista trabajan duro para que los catalanes de pedigrí eliminen la astronómica deuda que han generado con sus fantasías separatistas y para que se las paguemos los andaluces, los madrileños, los riojanos, los extremeños, los castellanos, los aragoneses y los asturianos.

María Jesús y su partido socialista trabajan duro para que los catalanes de pedigrí puedan multar a los empresarios catalanes que rotulen sus comercios en el idioma cervantino.

María Jesús y su partido socialista trabajan duro para que el resto de los españoles tengamos que responder en catalán si nos llama por teléfono desde Santa Coloma de Gramanet un catalán de pedigrí.

María Jesús y su partido socialista trabajan duro para que los catalanes puedan tener una “financiación especial”, que no es otra cosa que llevarse más dinero cada año a costa de los canarios, los ceutíes, los murcianos, los melillenses, los gallegos y los valencianos.

Y María Jesús calla cuando esos mismos hijos de la Gran Bretaña, esos sediciosos insaciables, esas voraces pirañas, insultan a los andaluces llamándonos vagos, ignorantes, aprovechados y miserables.

Anteayer, sin ir más lejos, Jordi Turull, un alto dirigente del partido de Puigdemont, dijo en rueda de prensa que “los catalanes pagan a los andaluces el gimnasio y las mascotas”.

Lo cual es una ampliación de lo que afirmaron en 2011 referido a andaluces y extremeños: “Con lo que los catalanes les damos, pasan todo el día en el bar del pueblo”.

Esta es, a su vez, otra ampliación de lo que en 1976 pensaba Jordi Pujol sobre nosotros: “El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico, un hombre destruido, un hombre poco hecho.

Es un hombre que desde hace centenares de años vive en un estado de ignorancia, de miseria cultural.

El hombre andaluz, pues, constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España”. Y mientras eso decían, “La Chiqui” trabajaba para arreglarles más cosas: la amnistía, el Código Penal, el control de las fronteras, el catalán en Europa, una financiación especial y otra embajada en la Luna.

Y esa canalla antiespañola, esa élite privilegiada, esa basura sediciosa, es la que tú votarás, desnortado socialista andaluz, cuando, creyendo que votas al Partido Socialista, metas tu papeleta en la urna en las próximas elecciones autonómicas.

Juan Manuel Jimenez Muñoz, médico y escritor malagueño.

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