Lo peor está por llegar en la guerra del Golfo Pérsico y sus consecuencias

2 de abril de 2026
5 minutos de lectura

El presidente Trump ordena nuevos y más devastadores bombardeos contra Irán para hacerle volver a la “edad de piedra” y los mercados de petróleo y las Bolsas, expectantes ante una posible marcha atrás, apuestan ahora por una guerra larga

“Estados Unidos siempre tendrá un interés fundamental en garantizar que los suministros de energía del Golfo [Pérsico] no caigan en manos de un enemigo declarado, que el estrecho de Ormuz permanezca abierto, que el mar Rojo siga siendo navegable, que la región no sea una incubadora ni un exportador de terrorismo contra los intereses estadounidenses o el territorio estadounidense, y que Israel permanezca seguro.”

Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos
Noviembre 2025.

En 19 minutos exactos, Trump ha reciclado todos sus mensajes de las últimas horas en una alocución a los americanos, la primera desde el comienzo de los ataques, el 28 de febrero, para frustrar las expectativas de los mercados y las bolsas, que apostaban por un anuncio de salida concreta de Estados Unidos de las hostilidades en una guerra que ya es no solo la de Irán sino la del Golfo Pérsico y Líbano. En las próximas tres semanas, dijo, el Ejército de EE.UU atacará a Irán hasta hacerle “volver a la edad de piedra”.

Trump ha conseguido radicalizar a la mayor parte de sus aliados, y, en especial, a los países europeos, hasta ahora temerosos, con sus amenazas de abandonar la OTAN. Les ha urgido, habida cuenta de su dependencia del petróleo que procede del Golfo Pérsico, de ocuparse ellos mismos de resolver el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, ya que EE.UU no se ve afectado porque es autosuficiente y quizá, como gran país exportador, incluso, es uno de los primeros beneficiarios de la situación.

¿A qué obedecería, por tanto, el anuncio de Trump de desentenderse de lo que ocurra en el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo y gas que se consume en el mundo?

¿Cómo es posible que EE.UU haya puesto negro sobre blanco en su Estrategia de Seguridad Nacional del pasado mes de noviembre de que los suministros de energía no debían caer en manos de un enemigo declarado, esto es, Irán, y que haya asistido como espectador al bloqueo del estrecho de Ormuz?

Irán parece haber nacionalizado de facto el estrecho de Ormuz sin disparar un solo misil para hundir barcos cisterna con cargamento de petróleo. Porque los únicos dos cargueros con petróleo iraní atacados lo fueron en la zona del Golfo, no en el estrecho de Ormuz.

Anas Alhajji, economista norteamericano de origen sirio, profesor en varias universidades de EE.UU (Oklahoma y Ohio Northern), experto en mercados energéticos, estima que la idea de que Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz es atribuir una capacidad que Teherán no tiene. Que las grandes compañías de seguros europeas y ahora norteamericanas han actuado decisivamente para interrumpir la entrada y salida de barcos cisterna de Ormuz.

Todo empezó, según Alhajji, en la primera guerra, la de los doce días, en junio de 2025. El estrecho de Ormuz nunca ha sufrido un bloqueo, pero en aquellas fechas, recuerda, los medios de comunicación empezaron a utilizaron lo que llama un “argumentario” en el que se avanzaba la posibilidad del cierre. Países como China empezaron en aquellas fechas a acumular stocks importantes de petróleo ante la posible clausura de Ormuz.

“Irán no tenía capacidad para hacerlo. Ni antes del 28 de febrero, ni ahora. Que podía causar problemas, sí. Pero no el bloqueo”, explicó Alhajji en un artículo de su cuenta de Substack.

“El fiasco de los seguros no ocurrió porque los barcos cisterna fueron atacados. Los dos primeros barcos atacados en la zona -no en el estrecho- llevaban petróleo iraní. Y las compañías de seguros dejaron de asegurar cuando un submarino de EE.UU disparó un torpedo y hundió un barco de guerra iraní en Sri Lanka, lo que y ello amplió la cobertura de los seguros de Basrah (Irak) a Sri Lanka. Las compañías no podían hacerlo”.

Es verdad: algunos buques-tanque que llevaban petróleo fueron hundidos. Pero eso ocurrió en el mar Rojo. Y lo mejor: las compañías no cancelaron los seguros.

Ahora, la Administración Trump trata de reemplazar los seguros europeos con los seguros de EE.UU. Están viendo cómo resolver el problema de los seguros para la navegación en el golfo Pérsico y la manera de escoltarlos.

La anchura mínima es de aproximadamente 33 a 34 kilómetros en su punto más estrecho entre las costas de Irán y Omán.

Y entonces ¿cómo funciona un estrecho de Ormuz bloqueado?
“El bloqueo consiste en que los barcos que pasan por el estrecho no pueden hacerlo ahora como lo hacían antes del 28 de febrero, sino que deben pasar por la zona de agua de Irán y por ello deben pagar. La mayor parte del estrecho de Ormuz está en Omán, pero Irán fuerza a los barcos a pasar por sus aguas. Las aguas del estrecho son aguas compartidas. Este fiasco de los seguros no puede ser accidental.¿ Por qué Trump que habla de todo lo que se le cruza por la mente no dice una sola palabra sobre los seguros. Ahora intenta reemplazar a las europeas por americanas, pero nada dice”, señala el experto.

Las compañías de seguros deben asegurar, habida cuenta de ningún barco ha sido hundido por misiles. Pero no lo hacen.

La drástica caída del tráfico marítimo a través del estrecho se debería principalmente, según esta teoría, a que las compañías de seguros han cancelado la cobertura contra riesgos de guerra o han impuesto primas prohibitivas. Ante esta situación, los armadores y fletadores han suspendido en gran medida los tránsitos en lugar de arriesgarse a realizar viajes sin seguro, ya sea por coordinación directa con la administración Trump o, simplemente, como reacción del mercado ante el aumento de las tensiones.

¿Qui prodest? se pregunta el Alhajji. Es decir: ¿quiénes se benefician de esta interrupción en las exportaciones de petróleo y gas natural licuado (GNL) del Golfo?

“Principalmente el presidente Trump y Vladimir Putin. Estados Unidos, como principal productor mundial de GNL, está en posición de cubrir el déficit de suministro dejado por Qatar, impulsando así las exportaciones e ingresos energéticos estadounidenses. Rusia también se beneficia de los precios más altos de la energía a nivel mundial y de la menor competencia en los mercados de gas, especialmente en Europa” señala.

¿Quiénes salen perjudicados? Europa se enfrenta a una escasez energética inmediata y a precios del gas disparados, ya que ha dependido parcialmente del GNL qatarí como alternativa fiable a los suministros rusos. China, otro importante importador, también sufrirá mayores costes y limitaciones de suministro a largo plazo.

Más allá de los intereses inmediatos de Trump y Netanyahu en la guerra del Golfo Pérsico, Anas Alhajji, interpreta que se está operando una reestructuración global del control de los flujos energéticos y que, a corto plazo, la guerra y la situación del estrecho de Ormuz podrían provocar un colapso de la economía internacional.

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