Durante su visita a Mónaco, el Papa León XIV lanzó un mensaje directo a los jóvenes: “Necesitan momentos de silencio y de escucha para acallar el frenesí de los mensajes, los reels y los chats y para saborear la belleza de estar juntos de verdad”.
En la plaza de la Iglesia Santa Devota, dedicada a la joven mártir patrona del Principado, el Pontífice enfatizó que la vida moderna está marcada por un ritmo frenético y cambios constantes en modas, ideas y relaciones, pero que “lo que da solidez a la vida es el amor, no los ‘me gusta’ ni la aprobación artificial de las redes sociales”.
León XIV invitó a los jóvenes a despejar “la puerta del corazón de estas cosas para que el aire sano de la gracia pueda refrescar sus habitaciones” y destacó que la inquietud interior solo encuentra paz en valores auténticos, no en lo material o pasajero.
El Papa recordó también a san Carlo Acutis, el primer santo milennial, y a Santa Devota, alentando a los jóvenes a imitar su ejemplo de fe y entrega, incluso en tiempos distintos y frente a desafíos modernos.
“Estos santos nos impulsan a mantener la fe viva, a pesar de los obstáculos. Nada puede empañar su belleza y verdad”, concluyó el Pontífice, dejando un mensaje claro: en un mundo hiperconectado, aprender a detenerse y escuchar el corazón es fundamental.