La Asamblea Nacional dio luz verde este jueves a la ley de amnistía impulsada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Todos los diputados votaron a favor. No hubo abstenciones ni votos en contra. El Parlamento envió así un mensaje claro de unidad política en un momento delicado para el país.
La nueva norma permite revisar y anular procesos judiciales vinculados a delitos cometidos desde 1999, siempre que tengan carácter político. El objetivo declarado por el Gobierno es abrir una etapa de reconciliación nacional tras años de tensión, enfrentamientos y fractura social.
Durante la sesión, el presidente de la cámara, Jorge Rodríguez, celebró el consenso alcanzado. Destacó el “espíritu de convivencia” que, según sus palabras, marcó el trabajo de la comisión especial encargada de estudiar el texto. El debate no estuvo exento de matices, pero el resultado final mostró una voluntad común de avanzar.
La propuesta se anunció a finales de enero. Delcy Rodríguez la presentó como una herramienta para “pasar página” y reducir la confrontación. Su impulso político cobra especial relevancia en el contexto actual, tras la detención en Estados Unidos del presidente Nicolás Maduro a comienzos de 2026. Ese hecho alteró el tablero institucional y aceleró movimientos dentro del oficialismo.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha celebrado la aprobación de la ley como un acto de esperanza y perdón, invitando a toda la sociedad venezolana a dejar atrás rencores para construir un futuro en el que primen los derechos humanos y la convivencia pacífica. “Hay que saber pedir perdón y también recibirlo”, afirmó tras sellar la aprobación en el Palacio de Miraflores, en un gesto que fue ampliamente difundido por medios nacionales.
La ley contempla que podrán beneficiarse de la amnistía ciudadanos que hayan sido detenidos o procesados por causas relacionadas con protestas, manifestaciones y disputas políticas a lo largo de casi tres décadas, aunque deja fuera delitos de lesa humanidad, homicidio intencional o delitos graves como narcotráfico, entre otros. Además, se trabajará en la creación de mecanismos de seguimiento para asegurar que la legislación se aplique con transparencia y justicia.
Para muchas familias de detenidos, esta norma representa una llama de esperanza. Mientras algunas ya han sido liberadas en los últimos meses en medio de este proceso, todavía quedan cientos de presos políticos cuyos casos ahora podrían ser revisados para permitirles recuperar su libertad y reintegrarse a la vida civil.
No obstante, organizaciones como Foro Penal han señalado que, pese a la aprobación unánime, la ley tiene límites y que es crucial que se garantice su aplicación efectiva para que se traduzca realmente en liberaciones concretas y no en un texto simbólico.