La madrugada de este viernes, 20 de febrero, ha dejado una profunda conmoción en el municipio de Arona, en el sur de Tenerife. Un hombre ha matado presuntamente a su hijo de 10 años y ha herido de gravedad a la madre del menor en el interior de la vivienda familiar, situada en la zona de Cabo Blanco. La tragedia, ocurrida en torno a la 01.00 horas, ha sacudido a los vecinos y ha generado un fuerte impacto en toda la isla.
Hasta el lugar se desplazaron agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local tras recibir el aviso. Al llegar, encontraron al menor sin vida. Por el momento no han trascendido detalles sobre el objeto o el medio utilizado para causarle la muerte. La madre del niño presentaba heridas de extrema gravedad y fue trasladada de urgencia a un centro hospitalario, donde permanece ingresada.
En la vivienda también se encontraba el padre del menor, señalado como presunto autor de los hechos. Según la información facilitada por fuentes oficiales, el hombre portaba un arma blanca y, durante la intervención para reducirlo, los agentes se vieron obligados a efectuar varios disparos. El presunto agresor falleció en el lugar.
Durante el operativo, uno de los agentes de la Guardia Civil resultó herido y está pendiente de intervención quirúrgica, aunque su estado no reviste gravedad. La investigación continúa abierta para esclarecer con exactitud la secuencia de los hechos y las circunstancias que rodearon este suceso tan violento.
Tanto la Guardia Civil como la oficina de comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSCJ) han confirmado que no constaban denuncias previas contra el hombre ni antecedentes penales en los registros judiciales. Aun así, el caso se investiga como un presunto episodio de violencia de género, dada la agresión sufrida por la mujer.
La noticia ha generado un profundo dolor entre los vecinos de Cabo Blanco, una zona residencial acostumbrada a la tranquilidad. Muchos se preguntan cómo pudo ocurrir algo así sin señales previas que alertaran del peligro. La sensación de incredulidad y tristeza se mezcla con la necesidad de respuestas.
Este trágico suceso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la prevención, la detección temprana de situaciones de riesgo y el refuerzo de los recursos destinados a la protección de las víctimas. Mientras la investigación avanza, la isla de Tenerife llora la pérdida de un menor y permanece pendiente de la evolución de la madre, que lucha por recuperarse tras una noche que ha marcado para siempre a toda una comunidad.