La reciente detención del expríncipe Andrés ha vuelto a situar en el centro del debate el caso de Jeffrey Epstein, una trama de abusos sexuales, trata de menores y redes de poder que lleva casi dos décadas bajo investigación. El escándalo salpicó a figuras influyentes de la política, las finanzas y la realeza internacional.
Epstein comenzó como profesor de matemáticas en un exclusivo instituto de Nueva York, pero pronto dio el salto al mundo financiero, donde construyó una reputación como gestor de inversiones para grandes fortunas. En ese entorno se relacionó con empresarios, multimillonarios y personalidades influyentes, entre ellos el entonces magnate Donald Trump, consolidando su presencia en la élite estadounidense.
Gracias a su éxito económico, acumuló un patrimonio que incluía una mansión en Manhattan, un rancho en Nuevo México, un avión privado conocido como el Lolita Express y una isla privada en las Islas Vírgenes estadounidenses. Con el tiempo, esos símbolos de lujo pasaron a convertirse en escenarios clave de uno de los mayores escándalos sexuales del siglo XXI.
En 2008 fue condenado en Florida a 13 meses de prisión por delitos relacionados con la prostitución de menores, tras un acuerdo judicial que generó fuertes críticas por su indulgencia. A pesar de ello, las denuncias continuaron y numerosas víctimas aseguraron que Epstein había tejido una red sistemática de captación y explotación de adolescentes vulnerables.
En 2019 fue arrestado nuevamente, esta vez por cargos federales de tráfico sexual de menores. La investigación apuntó a una estructura organizada que facilitaba encuentros entre jóvenes y personas influyentes. Su expareja y colaboradora, Ghislaine Maxwell, fue posteriormente condenada a 20 años de prisión por su participación en la red.
El 10 de agosto de 2019, antes de que comenzara su juicio federal, Epstein fue hallado muerto en su celda en Nueva York. Las autoridades concluyeron que se trató de un suicidio, aunque las circunstancias alimentaron teorías conspirativas. Desde entonces, la publicación de documentos, registros y los llamados Archivos Epstein ha mantenido vivo un caso que sigue proyectando sombras sobre las altas esferas del poder internacional.