En una sociedad, donde son múltiples las maneras de exponeresa hipocresía que se huele, se intuye y finalmente, se siente y se hace visible.
Ocurre más que en ningún otro lugar, en la máxima institución, donde se lucen, quienes ponen en sus voces, el sentimiento de aceptación o de decepción de sus votantes.
Los aplausos son hilarantes, chirriantes, y sencillamente sobran siempre, los de los unos y los otros, más aún en situaciones graves, para todos un país, que sufre.
Da igual la verborrea que empleen, son insistentes y cuanto más lo son, pierden la mayoría de las veces con ese machaqueo hipócrita que defienden en la tribuna de oradores o mejor dicho, adoradores e hipócritas en demasiadas ocasiones.
El pueblo en la calle, no percibe ese compromiso que dicen que nos dan las urnas y se limitan a analizar todo lo expuesto, desde ese lugar, en el que la mentira, debía ser castigada.
Los cordones sanitarios debían emplearse a fondo, en esas ya sabidas reconocidas y repetitivas mentiras. Hasta las que emplean como «asusta viejos» y las lanzan a los cuatro vientos, para ver qué pasa, pero ahora los mayores están más preparados intelectualmente que antes.
Hoy, no se dejan engañar fácilmente y menos por algunos gañanes sin libro de escolaridad… Siempre los mayores les sirven, como moneda de cambio.
Que vergüenza dan algunos representantes, demostrando su falta de preparación intelectual y de tacto mental, para no herirla inteligencia de quienes les observan, con conocimientos reconocidos por titulaciones no regaladas, como algunos quese autoproclaman doctores, pero que se ganaron el título en la tómbola de los favores.
Esa hipocresía ha crecido durante años y se ha expandido por la superficie de todo un pais, donde se miente sin freno. Unos para ganar favores, otros para hacerse notar, la mayoría para trepar puestos, mientras el pueblo, lucha para mejorarla vida de los suyos.
Esa si que es una lucha justa y necesaria, no esa otra donderiegan con nuestro sudado dinero, para endiosar al falso profeta que promete lo que no puede cumplir jamás, porque simplemente miente y lo sabe.
Y así continuamos a bingo, pero nunca podremos rellenar el cartón, con ese rotulador que nos han dado ya seco, sin tinta. Uniros los que pensáis que debemos engrandecer España de nuevo y borrar todo eso que nos está empobreciendo.
El campo no se muere, lo están matando. El campo necesita expandirse y volver a ser la despensa de este país, donde hoy la cocaína se expande y no se puede controlar,por falta de medios.
¿Como van a controlar la entrada de verduras que vienen de fuera, bañados en productos químicos, prohibidos por la CEE?
Esto es una locura y hacen que nos sintamos atacados. Los bares no son el mejor lugar para quejarnos… Fuera la hipocresía, seamos claros y alcemos la voz donde la verdad vuele, con alas de ilusión a campo abierto. El campo es nuestra mayor riqueza, quita el hambre cuando se trabaja con esperanza, al ver cómo surgen las cosechas.
Los gobiernos sin empatía hacia sus ciudadanos, lo único que crean es desconfianza y hambre a sus gentes, lo primero queatacan son los espacios libres como el campo, que no tiene puertas… Los cordones sanitarios, solo en los hogares, para no contagiarnos de esos malos ejemplos de los «buscadores de oro» con ese eslogan que llevan tatuado en la frente, las berzas para las pocas vacas que queden, solo para tapar las bocas de los «antiguos» ganaderos.
¡Viva la buena gestión!Es insoportable la frialdad y el desprecio del que hacen galaquienes dirigen nuestro país. Más culpa tienen los que les aplauden, sabiendo que nos conducen a la bancarrota.
Salvemos nuestras despensas, sembrando en nuestros hermosos y cuidados campos, y conciencemonos que sin agricultores que trabajen el campo… España quedará baldía.
Me contaba un granjero un cuento, que terminaba con una moraleja así: No subas nunca, a un burro al tejado de tu casa, pues es muy difícil bajarlo, se volverá por miedo y cobardía, terminará destrozando el tejado y tu hogar, rompiendo tú presente y tu futuro. ¡Que no te quepa, la menor duda!