La Champions femenina vive una etapa de transformación que no está pasando desapercibida para sus grandes protagonistas. Una de ellas es Alexia Putellas, referente del fútbol europeo y pieza clave del FC Barcelona, que ha valorado de forma muy positiva el nuevo formato de la competición. Para la centrocampista, este cambio no solo eleva el nivel, sino que aporta más emoción, exigencia y atractivo tanto para las jugadoras como para el público.
Putellas destaca que la esencia de la Champions se mantiene intacta: competir contra las mejores. Sin embargo, el nuevo sistema introduce un componente adicional que, a su juicio, hace cada partido más relevante. “Añade más retos y un plus de interés”, ha señalado, subrayando que el nuevo modelo favorece enfrentamientos entre clubes históricamente exitosos, algo que eleva el listón competitivo desde fases tempranas.
La renovada fase de liga, con 18 equipos, ya ha dejado cifras que hablan por sí solas. En solo 54 partidos se han marcado 181 goles, con futbolistas procedentes de 41 países, una muestra clara del crecimiento y la diversidad del fútbol femenino. Además, la igualdad ha sido una constante: más de la mitad de los encuentros se decidieron por un solo gol o terminaron en empate, lo que confirma un aumento real de la competitividad.
El nuevo formato mantiene la tensión hasta el final. Las plazas directas para cuartos de final y los emparejamientos de ‘playoff’ se resolvieron en la última jornada, algo impensable en sistemas anteriores más previsibles. Para Alexia, este detalle es clave: cada partido cuenta y no hay margen para la relajación.
Los cuatro equipos mejor clasificados —Barça, Olympique de Lyon, Chelsea y Bayern de Múnich— ya esperan en cuartos, mientras que el resto deberá ganarse el pase en eliminatorias que prometen emociones fuertes. Cruces como Atlético de Madrid–Manchester United o Paris FC–Real Madrid refuerzan la idea de una Champions más abierta y atractiva.
Desde la UEFA, la valoración también es muy positiva. Su directora de fútbol femenino, Nadine Kessler, ha destacado el dinamismo, la imprevisibilidad y las remontadas que ha traído este nuevo modelo, así como la aparición de equipos debutantes capaces de dejar huella.
Las futbolistas coinciden. Julie Biesmans, del Oud-Heverlee Leuven, ha señalado que el sistema ofrece más oportunidades a clubes menos habituales, mientras que Georgia Stanway, del Bayern, ha puesto en valor la intensidad de saber que cada partido es único y decisivo.
En conjunto, el nuevo formato está logrando algo fundamental: convertir cada jornada en un evento relevante, reforzar el interés global y consolidar a la Champions femenina como referente mundial del fútbol de clubes. Y si referentes como Alexia Putellas lo celebran, el mensaje es claro: el cambio va por buen camino.