El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, elevó este lunes el tono político tras la victoria del PP en Aragón. Ante la Junta Directiva Nacional de su partido, Feijóo reclamó responsabilidad a Vox para facilitar la formación de un Gobierno encabezado por Jorge Azcón y evitar lo que definió como un bloqueo innecesario. Su mensaje fue claro: impedir un Ejecutivo del PP tendría consecuencias políticas y electorales.
Feijóo insistió en que el PP ha sido la fuerza más votada y pidió respeto para sus electores. Reconoció la pluralidad del Parlamento aragonés y subrayó que su partido respeta a los votantes de Vox, pero reclamó la misma consideración hacia quienes han respaldado mayoritariamente al PP. “No confundan un buen resultado siendo terceros con ser primeros”, advirtió, marcando distancias sin cerrar la puerta al entendimiento.
Durante su intervención, Feijóo defendió que “hacer las cosas diferentes” pasa por no repetir errores del pasado y por no frustrar a los ciudadanos que han pedido un cambio político. Asumió que PP y Vox no son lo mismo y que no coinciden en todo, pero se mostró convencido de que existen puntos de acuerdo coherentes suficientes para permitir la gobernabilidad.
El líder popular lanzó un mensaje directo a la formación de Santiago Abascal: Vox no puede convertirse en un “muro”. A su juicio, los españoles no han votado para que se impongan vetos ni para que una minoría condicione el resultado de las urnas. “Aquí se convence, no se impone”, afirmó, diferenciando su forma de entender la política de la del actual presidente del Gobierno, según apunta Europa Press.
Feijóo aprovechó el escenario para cargar contra el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, al que responsabilizó directamente del mal resultado del PSOE en Aragón. Según el líder del PP, el castigo electoral responde a un desgaste evidente del proyecto socialista y a una creciente desconexión con la ciudadanía. “La gente ya no soporta a Pedro Sánchez”, sentenció, asegurando que ese mensaje se ha expresado con claridad en las urnas.
Desde su punto de vista, no existe ninguna duda sobre el resultado electoral: el PP ha ganado y sus rivales han perdido. Feijóo recalcó que muchos partidos firmarían un resultado como el obtenido por los populares, pero solo el PP lo ha conseguido en esta ocasión. Ese respaldo, defendió, legitima su aspiración a gobernar.
Con Aragón como primer escenario clave tras las elecciones, Feijóo quiso dejar una idea central: el PP está dispuesto a dialogar, pero no a aceptar bloqueos. El mensaje combina advertencia y apertura, con la mirada puesta tanto en Vox como en un PSOE que, según el líder popular, empieza a pagar en las urnas el desgaste político de Sánchez.