El Guadalquivir sigue bajo estrecha vigilancia en la provincia de Sevilla. Los últimos registros confirman una tendencia estable e incluso un leve descenso del caudal en algunos tramos. Aun así, el río permanece en nivel rojo en puntos sensibles como Lora del Río y Sevilla. Las autoridades piden cautela y no descartan repuntes puntuales por las aportaciones de agua río arriba.
El subdelegado del Gobierno en Sevilla ha insistido en la importancia de mantener la prudencia. La evolución es positiva, pero el margen de seguridad sigue siendo ajustado. Los equipos técnicos controlan el cauce de forma constante para anticipar cualquier cambio. Tras semanas marcadas por borrascas, la prioridad pasa por prevenir riesgos y proteger a la población.
El impacto del temporal aún se nota en la vida diaria de varios municipios. El balance del 112 Andalucía refleja cerca de 2.000 incidencias gestionadas desde finales de enero. Hoy, 108 personas continúan fuera de sus hogares en la provincia. En Lora del Río, el barrio de El Calerín fue desalojado por la subida del Guadalquivir. El caudal ronda los 2.800 metros cúbicos por segundo, lo que mantiene el Plan de Emergencias Municipal en Nivel 1.
Otros municipios siguen un camino similar. En Tocina, 40 residentes de un centro de mayores permanecen desalojados mientras el río desciende con lentitud. En cambio, Écija empieza a recuperar la normalidad. Los vecinos de Isla del Vicario ya han regresado a sus viviendas tras la bajada del río Genil. El Ayuntamiento ha rebajado el plan de emergencias y ha agradecido el trabajo del operativo.
En transporte, la situación mejora. Aunque 20 carreteras siguen afectadas, los trenes recuperan actividad. Han vuelto a operar líneas de Cercanías y la conexión de media distancia con Huelva. Para muchos usuarios, este avance supone un alivio tras varios días de interrupciones.
La otra cara del temporal se refleja en el ámbito educativo y social. Siete centros educativos de la provincia continúan cerrados por precaución, mientras se evalúan posibles daños estructurales. La prioridad, insisten las administraciones, es garantizar la seguridad de alumnos y docentes antes de retomar la actividad con normalidad.
En Sevilla capital, la situación es más optimista. Tras las inspecciones técnicas, el Ayuntamiento ha reabierto parques, instalaciones deportivas al aire libre, el cementerio y los jardines del Real Alcázar, devolviendo cierta calma a la ciudad. Los centros cívicos y espacios culturales permanecen operativos, y actividades suspendidas por la borrasca comienzan a retomarse.
Mientras tanto, el Gobierno trabaja en la puesta en marcha de ayudas para las zonas afectadas, con el objetivo de reparar daños y apoyar a las familias. El Guadalquivir sigue vigilado. La estabilidad es una buena noticia, pero la provincia aún camina con cautela hacia la recuperación total.