La reciente desclasificación de más de tres millones de documentos relacionados con Jeffrey Epstein, el empresario estadounidense que se suicidó en 2019 tras ser implicado en una trama de orgías sexuales y actividades de pederastia, ha sacado a la luz conexiones con figuras de la realeza noruega. Entre los nombres más recurrentes en los archivos figura la princesa Mette-Marit de Noruega, citada en numerosos correos electrónicos que mantuvo con Epstein durante varios años.
Los mensajes muestran un tono amistoso y cercano entre ambos. Intercambiaban confidencias sobre su vida personal y compartían comentarios que, según expertos en análisis de correspondencia, podrían considerarse incluso de naturaleza coqueta (ella le llama “encantador”). La princesa y Epstein se habrían reunido en algunas ocasiones, aunque no existen registros de que ella visitara la isla privada del magnate, vinculada a múltiples delitos sexuales.
Entre las comunicaciones, la princesa habla de viajes y lugares que considera propicios para ciertos encuentros: “París es bueno para el adulterio”; mientras Epstein hace referencias a sus intereses culturales y literarios: “Ahora veo por qué te gustan estos libros”. Fuentes cercanas a la familia real noruega aseguran que no hubo conocimiento de conductas ilegales por parte de la princesa y que sus intercambios eran sociales.
Los nuevos archivos revelan varios encuentros en ciudades como Nueva York, Miami y Oslo, así como una relación prolongada hasta 2014. El sábado, seis años después de su primera disculpa, la princesa volvió a pedir perdón públicamente. Por ahora, no existen pruebas de que el príncipe heredero Haakon mantuviera contacto alguno con Epstein.
Los documentos sitúan el inicio de la relación entre la princesa y el empresario en enero de 2011 y muestran cómo se produjo el primer acercamiento a través de intermediarios.Un
Un correo filtrado recoge cómo un consultor vinculado al entorno de Bill y Melinda Gates escribió a Epstein anunciándole que “una amiga” iba a visitarlo, añadiendo: “No es la típica royal, es retorcida”. Poco después comenzaron los intercambios directos entre Epstein y Mette-Marit, quien utilizó su correo oficial de la Casa Real noruega y llegó a confesarle: “Te busqué en Google”.
El contenido de los mensajes evidencia una relación cercana, con conocimiento mutuo de agendas, encuentros y viajes, e incluso mensajes con un tono que roza el flirteo. En uno de ellos, la princesa escribe: “Me muero de aburrimiento. Ven a salvarnos”, mientras que en otro Epstein bromea sobre “cazar esposas”, a lo que ella responde con ironía: “Las esposas escandinavas son mejor material”.
Estos mensajes, ahora hechos públicos, han reavivado la polémica y el escrutinio sobre la conducta de la princesa y su relación con el financiero estadounidense.
Al mismo tiempo, los documentos contienen testimonios muy graves de mujeres que aseguran haber sido víctimas de explotación sexual. Un correo firmado por alguien que se identifica como Brian Miller describe situaciones de tortura y manipulación, implicando incluso a miembros de la realeza británica en actos de extrema violencia.
Brian Miller afirma que en los años noventa Ghislaine Maxwell habría reclutado a una joven con aspiraciones de modelo que, en realidad, fue sometida a explotación sexual y torturas. En ese mensaje se hace alusión al príncipe Andrés, como supuesto cómplice en su muerte.
Además se incluyen varias fotografías del entonces duque de York arrodillado sobre una de las supuestas víctimas de abuso tendida en el suelo.
Todd Blanche, fiscal general adjunto de Estados Unidos, ha añadido más inquietud al caso al asegurar que entre los archivos aún no publicados hay vídeos e imágenes con “representaciones de muerte”. Esa afirmación refuerza la gravedad de la investigación.
A siete años de la muerte de Epstein, la apertura de estos documentos demuestra que el caso sigue generando nuevas revelaciones y que los vínculos sociales y financieros del empresario se extienden mucho más allá de lo que se conocía hasta ahora.