La crisis ferroviaria ha cruzado una línea política sin retorno. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha exigido este lunes la dimisión inmediata del ministro de Transportes, Óscar Puente, tras el accidente ferroviario de Adamuz, que dejó al menos 45 víctimas mortales. Para Feijóo, la continuidad del ministro es “incompatible” con la gravedad de lo ocurrido y con la gestión posterior del Gobierno.
En una entrevista radiofónica, el dirigente popular fue tajante: Puente “no puede sentarse ni un día más en el Consejo de Ministros”. No se trata, según explicó, de una discrepancia puntual, sino de una responsabilidad política directa derivada de un sistema ferroviario que, a su juicio, llevaba tiempo mostrando señales de deterioro. El accidente, sostuvo, no fue imprevisible, sino el resultado de avisos ignorados y decisiones aplazadas.
Feijóo criticó además el respaldo público del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al ministro, interpretándolo como un gesto de soberbia y desconexión con el dolor de las víctimas. En su opinión, el Ejecutivo ha optado por cerrar filas en lugar de ofrecer explicaciones claras y asumir errores. “Aquí no sobra información, falta verdad”, vino a resumir el líder del PP.
Uno de los ejes del discurso de Feijóo ha sido la crítica a la forma en que el Gobierno ha comunicado lo sucedido. Según denunció, se ha recurrido a una avalancha de datos técnicos con el objetivo de desviar la atención de lo esencial: el estado real de la vía y las advertencias previas de los trabajadores. “Nos han llenado de datos para confundirnos”, afirmó, acusando al Ejecutivo de no ir al fondo del problema, según apunta 20 minutos.
El líder popular insistió en que los maquinistas habían alertado en numerosas ocasiones sobre irregularidades en el tramo donde se produjo el descarrilamiento. Avisos que, según su versión, no solo no se atendieron, sino que fueron desacreditados públicamente. La información publicada sobre la mezcla de materiales antiguos y nuevos en la vía ha reforzado, para el PP, la idea de una falta de mantenimiento prolongada.
Feijóo fue más allá y cuestionó la actitud del presidente del Gobierno tras la tragedia. Preguntó públicamente si Sánchez se había reunido con las víctimas o había escuchado directamente a sus familias. En ese vacío de gestos y explicaciones sitúa la exigencia de responsabilidades políticas, que su partido considera inevitable.
Con esta ofensiva, el PP abre una etapa de máxima confrontación con el Gobierno en torno al transporte ferroviario. Más allá del cruce de declaraciones, la dimisión de Puente se ha convertido en un símbolo político: el de una gestión que, según la oposición, ha fallado en lo más básico, la seguridad, y que ya no puede sostenerse solo con discursos.