Los incendios en viviendas continúan siendo una de las principales causas de tragedias domésticas durante los meses más fríos del año. Entre noviembre y febrero, un total de 92 personas han perdido la vida en incendios y explosiones, de las cuales 85 fallecieron en sus propios hogares. La mayoría de las víctimas eran personas mayores de 65 años, lo que refleja la especial vulnerabilidad de este grupo ante este tipo de emergencias.
Estos datos forman parte de un avance del Estudio de Víctimas de Incendios, elaborado por Fundación MAPFRE y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos. El informe analiza cada año los siniestros registrados en España con el objetivo de identificar patrones y promover medidas de prevención.
El invierno es una época especialmente delicada. Durante estos meses aumenta el uso de estufas, calefactores y otros dispositivos de calor, lo que incrementa el riesgo de incendios en el hogar. Según el estudio, este tipo de aparatos ha sido el origen de aproximadamente una cuarta parte de los incendios mortales registrados este invierno.
El mes más trágico ha sido enero, con 28 fallecidos en incendios y explosiones. En el caso concreto de los incendios domésticos, ese mismo mes concentró 26 víctimas, lo que lo convierte en uno de los meses de enero con más muertes en la última década.
Aunque las cifras aún son provisionales, este invierno se sitúa entre los más mortales de los últimos diez años. Solo los inviernos de 2016-2017, 2021-2022 y el pasado 2024-2025 registraron más víctimas mortales en este tipo de sucesos.
Uno de los datos más preocupantes del informe es la alta proporción de personas mayores entre las víctimas. Más de la mitad de los fallecidos superaban los 65 años, lo que demuestra que este colectivo enfrenta mayores dificultades para reaccionar ante un incendio o evacuar una vivienda a tiempo.
Además, el estudio señala que el 77 % de las víctimas murieron por inhalación de humo, una causa frecuente en incendios domésticos. Muchas veces, el humo se propaga rápidamente por la vivienda y puede provocar pérdida de conciencia antes de que las personas logren escapar.
Otro factor importante es el horario en el que ocurren los incendios. Más de la mitad de las víctimas mortales se registraron durante la noche, cuando las personas están dormidas y tardan más en detectar el fuego. Esta circunstancia aumenta el riesgo, ya que el incendio puede extenderse sin que los ocupantes de la vivienda reaccionen a tiempo.
El informe también analiza la distribución de los incendios mortales por territorios. Andalucía ha sido la comunidad autónoma con mayor número de víctimas, con 24 fallecidos durante este invierno. Le siguen Cataluña, con 15, y la Comunidad de Madrid, con 9.
Si se analizan solo los incendios ocurridos en viviendas, Andalucía vuelve a encabezar la lista con 21 víctimas, seguida de Cataluña con 13 y Madrid con 9.
Cataluña, además, registró uno de los episodios más graves del invierno. En ese caso, cinco personas perdieron la vida en un incendio originado en un trastero, un suceso que evidenció la rapidez con la que el fuego puede propagarse en edificios residenciales.
Los expertos insisten en que la prevención es fundamental para reducir estas cifras. Medidas sencillas como instalar detectores de humo, revisar las instalaciones eléctricas o usar correctamente los sistemas de calefacción pueden marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.