Este lunes, Galicia despierta bajo un escenario meteorológico complejo, con lluvias intensas que han obligado a activar alertas de distinto nivel en todo el territorio. La situación más delicada se concentra en el interior de Pontevedra, donde el riesgo elevado ha llevado a tomar una decisión contundente: la suspensión total de las clases en centros educativos y escuelas infantiles. La medida, acordada por la Comisión Escolar de Alertas y comunicada por la Xunta de Galicia, busca ante todo proteger a la comunidad educativa.
La alerta roja estará activa desde primera hora de la mañana y se prolongará hasta la madrugada del martes. Durante ese periodo, se esperan precipitaciones muy abundantes, capaces de generar problemas de movilidad, inundaciones puntuales y situaciones de riesgo en entornos rurales y urbanos. Por ello, un total de 16 municipios del interior pontevedrés han visto paralizada su actividad lectiva, una decisión que, aunque incómoda para muchas familias, se asume como necesaria y responsable.
En paralelo, otras zonas de Galicia, como áreas del interior de Ourense, permanecen en alerta naranja, lo que ha supuesto la cancelación de actividades al aire libre y del deporte federado y escolar. En el resto de la comunidad, el nivel amarillo no ha requerido medidas adicionales, aunque las autoridades recomiendan prudencia y atención a los avisos oficiales.
Las previsiones no dejan lugar a dudas sobre la magnitud del episodio. En el interior de Pontevedra, los acumulados pueden alcanzar 120 milímetros en solo 12 horas y superar los 150 litros en 24 horas, cifras que explican la activación del nivel máximo de alerta por parte de la Aemet. En zonas limítrofes de Ourense, los registros también serán elevados, con especial incidencia en áreas próximas a Pontevedra, según Europa Press.
A esta situación se suma el temporal costero, que afecta a todo el litoral gallego. Las olas han llegado a alcanzar los ocho metros, motivo por el cual se ha suspendido cualquier actividad deportiva en el mar y se insiste en mantenerse alejado de la costa, especialmente de diques y paseos marítimos. El viento fuerte y la mala mar convierten cualquier imprudencia en un riesgo innecesario.
Desde la Dirección Xeral de Emerxencias, a través del 112 Galicia, se ha informado a ayuntamientos, servicios de protección civil y entidades implicadas para coordinar respuestas rápidas si la situación lo requiere. Además, se recomienda activar los planes de emergencia municipales en las zonas más afectadas.
En momentos como este, el mensaje es claro: precaución, información y calma. Las lluvias pasarán, pero actuar con responsabilidad es clave para que este episodio se salde sin consecuencias graves para las personas.