Agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) volvieron a disparar este sábado en Minneapolis, según confirmó el gobernador de Minnesota, Tim Walz. El incidente ocurre apenas semanas después de que otro agente del ICE matara a la ciudadana estadounidense Renee Nicole Good el pasado 7 de enero.
«Acabo de hablar con la Casa Blanca tras otro horrible tiroteo efectuado por agentes federales», escribió Walz en redes sociales. «Minnesota está harta. Esto es repugnante. El presidente debe poner fin a esta operación y retirar a los miles de agentes violentos y sin formación del estado. Ya».
El Ayuntamiento de Minneapolis confirmó la presencia de agentes federales en un tiroteo ocurrido en la intersección de la calle 26 Oeste y la avenida Nicollet, e instó a la población a mantenerse alejada de la zona mientras se recaban más detalles.
Miles de personas habían salido el viernes a las calles en protesta por los abusos del ICE en la región, convocados por el movimiento ‘ICE Out for Good’, que agrupa a sindicatos, organizaciones de derechos civiles y grupos religiosos. La jornada incluyó huelgas laborales, escolares y de consumo para exigir la retirada del ICE de Minnesota, la apertura de procesos judiciales contra el agente implicado en la muerte de Renee Good y la suspensión de la financiación federal del cuerpo.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, destacó el compromiso de los manifestantes pese a las temperaturas de hasta -23 °C. «Son -23 grados y miles aún se presentaron con fuerza. Así somos nosotros», señaló en redes sociales.
La operación federal ‘Metro Surge’, lanzada en diciembre por el Gobierno de Donald Trump, ha sido justificada por la Casa Blanca como una medida ante el aumento de la criminalidad. Trump afirmó recientemente: «¿Realmente quieren los habitantes de Minnesota vivir en una comunidad con miles de asesinos ya condenados, traficantes de drogas, violadores y prisioneros violentos fugados?».
Los tiroteos, la detención de un niño de cinco años y otros abusos han generado indignación en la población local, que exige una revisión inmediata de la actuación del ICE en el estado.