Los investigadores de la Universidad Francisco de Vitoria, los doctores Juan Pablo Romero y Aída Arroyo-Ferrer, han coordinado un ensayo clínico que ha mostrado que entrenar el cerebro desde casa alivia los síntomas motores del Parkinson, tal y como ha publicado la revista especializada NeuroRehabilitation.
«Diseñamos un protocolo centrado en las funciones cognitivas más relacionadas con el control del movimiento, como la atención y la rapidez mental», ha explicado Arroyo-Ferrer, en relación con el programa de estimulación cognitiva digital auto-administrado preparado por este centro académico. Este logró una reducción significativa de esta sintomatología en personas en fases leves o moderadas de la enfermedad.
La misma, que afecta a más de 10 millones de personas en el mundo, supone un desafío diario para quienes la padecen y sus familias. Más allá de los temblores y la rigidez muscular, la progresiva pérdida de movilidad, la lentitud en los movimientos, los problemas de equilibrio y el deterioro de la atención impactan directamente en la autonomía y la calidad de vida.
Ante ello, este trabajo, que ha contado con la participación de 39 pacientes de esta patología, pero sin deterioro cognitivo, ha consistido en un entrenamiento cognitivo, durante un mes y en el propio domicilio, a través de NeuronUP, una plataforma digital de estimulación neuropsicológica que ofrece ejercicios interactivos diseñados para mejorar funciones como la atención sostenida y la velocidad de procesamiento mental.
No obstante, solo la mitad de este grupo de personas ha sido sometido al mismo, mientras que el 50% restante no ha recibido rehabilitación cognitiva. Cada participante del grupo experimental ha completado sesiones de 30 minutos, tres veces por semana, sin necesidad de asistencia presencial.
«La gran ventaja es que puede realizarse desde casa, sin barreras físicas ni logísticas, lo que la hace especialmente accesible para personas mayores o con movilidad reducida», ha insistido Arroyo-Ferrer, al tiempo que Romero ha declarado que «el hallazgo más relevante fue comprobar que, sin actividad física adicional, los pacientes que entrenaron su mente lograron mejorar la fluidez de sus movimientos».
A su juicio, ello sugiere que, al estimular determinadas funciones cognitivas, se activan también circuitos neuronales implicados en la ejecución motora. «No significa que el ejercicio físico deje de ser importante, sino que puede complementarse con intervenciones cognitivas específicas para potenciar sus efectos», ha aclarado.
Esta plataforma, que adapta automáticamente la dificultad de los ejercicios según el rendimiento del usuario, mientras el equipo investigador realiza un seguimiento remoto del progreso, ha repercutido en una mejora significativa de la movilidad, especialmente en la bradicinesia, uno de los síntomas más característicos, que se manifiesta como lentitud y dificultad para iniciar los movimientos.