Quién podía imaginar que aquella tontería del no es no de Sánchez -y luego lo de autovictimizarse a bordo de un Peugeot cargado de corruptos y de él mismo, el yerno político de unos de los reyes de los prostíbulos y saunas gais de España´-, quién iba a pensar que semejante eslogan llevaría a la militancia socialista (por la estulta simpatía de votar al David que se enfrenta al Goliat/aparato) a elegir como secretario general del PSOE a un perillán sin escrúpulos, a un insensato.
Al embustero crónico Pedro Sánchez Pérez-Castejón. El Pollastrón Sánchez.
Y quién iba a pensar que siete años después de aquello, y de acreditarse que había falsificado su doctorado en Económicas, y del feo caso de la urna tras la cortina en las primarias, a día de hoy seguiría de presidente y sin planes de irse. Pese a ser el mandatario más aborrecido de los habidos en los últimos 60 años.
Dice que es útil para España y que no se va, pero rehúsa preguntarle a España si a ella le es útil o nocivo.
Este presidente que jamás ganó ninguna elección, no quiere perder ni un segundo de legislatura el olor a poder. Lo otro, le da igual.
Una de sus chulerías más llamativas, que ilustra cómo traduce el poder en su mente, la exhibió cuando cogió el Falcón con su mujer, casi de noche, y se fueron a un concierto de Rock en una playa de Castellón. Gratis total.
Su última escena, sangrante, o cómo alguien es capaz de someterse al independentismo, dándole igual romper la solidaridad entre regiones, ha sido darle a los secesionistas catalanes, a Junqueras por más señas, uno de los socios que lo mantienen en el poder, otros 4.700 millones. Sin contar los otros miles y miles de millones anteriores.
Sería bueno saber cuánta pasta de todos cuesta cada día que lleva en el sillón el pollastrón Sánchez.
Y también le ha dado casi una Hacienda catalana propia. Algo parecido al cupo vasco. Recaudan los impuestos y le dan al Estado anualmente una cantidad de dinero en función de los servicios comunes (Ejército, puertos, fronteras…).
Esto rompe el principio, constitucional, de que quien más ingresa más paga, la proporcionalidad. Lo que ha hecho Sánchez es una patada a la solidaridad entre las comunidades. Extremadura, las Castillas, Andalucía, lo sentirán. Fuera la solidaridad, y lo hacen un partido socialista.
Lo cierto es que entonces la militancia elevó al poder a un tipo, el ninguneado por tontín entre sus colegas jóvenes de partido- que a la postre se convertiría en el presidente más embustero de cuantos se conocen en la reciente historia de España.
O sea, un chanchullero nato que para colmo estaba casado con la hija, y su contable, de un jefe de prostíbulos que había puesto un piso a su hija y le había dado 100.000 euros al yerno para las primarias.
Quiere relamer el poder hasta 2027, y si para eso tiene que gastar 2.300 millones de los españoles para comprar telefónica y controlar a los medios de comunicación vía publicidad y acciones o disparar la deuda pública (vamos por 1,7 billones) hasta cotas desconocidas, lo hace sin ruborizarse. Es un sinvergüenza.
Ahora dice que Zapatero ha liberado a los cinco españoles de Venezuela. Trump no, él. Tiene bemoles. Los relatos de sus cientos de asesores, sí, cientos, a veces parecen infantiles.
Sánchez es un sinvergüenza inconmensurable al que España le importa un bledo y él España, menos aún. No tiene presupuestos, ni mayoría en el Parlamento, le da igual.
Se buscó como gran argumento para la moción de censura frankestain una irrelevancia contenida en una sentencia sobre la Gürtel. Les puso el trasero a los secesionistas, sin limitación, y de pronto se vio presidente.
Tiene casi 1.000 asesores que no dan abasto buscando relatos para las constantes tropelías que arrastran él, su Begoña, la falsa catedrática y su hermano músico Daniel, el enchufado.
Ver un tik tok describiendo sus mentiras flagrantes, oírlo decir que un gobierno sin presupuestos debe convocar elecciones, que si pactara con Iglesias no dormiría, que jamás pactaría con Bildu y ha terminado dándole hasta la alcaldía de Pamplona, que nunca miente a la vez que miente, a estas alturas ya da hasta repugnancia.
Pero ahí sigue…
Posdata. ¿Y quién iba a imaginar hace siete años que el tontín de la pandilla alcanzaría el poder rodeado de corruptos? Su mujer, su hermano, sus secretarios generales. ministros…