Desafíos actuales

3 de abril de 2025
3 minutos de lectura
Fuente: Freepik
GUILLERMO FOURNIER

Los desafíos propios del presente parecen comprometer el futuro de tal forma que muchos imaginan un panorama sombrío con tendencias poco alentadoras. ¿Realmente nos dirigimos a la catástrofe?

Los tiempos de crisis no son nuevos para la humanidad y el progreso de las sociedades pasa, de manera necesaria, por aprender a sortear los obstáculos, preferentemente saliendo fortalecidos y no debilitados.

Es cierto: el siglo XXI plantea escenarios sin precedente en lo que respecta al acelerado cambio de paradigmas, tecnologías cuya evolución se torna impredecible, y elementos de inestabilidad social, económica y política.

El fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, ha denominado como Cuarta Revolución Industrial a esta nueva era en la que ya estamos inmersos, con implicaciones globales e integrales, incluso más allá del tema meramente productivo y financiero.

A continuación, abordaré las tres claves que considero fundamentales para responder a los retos de esta coyuntura crítica y aprovechar las ventajas potenciales con el fin de construir una mejor realidad en sentido amplio.

Dimensión ética.— El ritmo vertiginoso de la dinámica contemporánea trae consigo una saturación de información, actividades y focos de atención.

El modelo hipercapitalista extendido también conlleva, de modo generalizado, una constante competencia por ver quién sobresale en un aparente juego de suma cero.

Estos dos elementos fungen como distractores de lo esencial que nos hace humanos; el afán de obtener riqueza, reconocimiento o éxito, frecuentemente aleja a las personas de consideraciones de carácter ético y moral.

Por ello, volver a los valores es el punto de partida si es que aspiramos al progreso auténtico y sostenible. Los principios —que por definición no mutan— se confirman como imprescindibles en medio del frenesí del cambio imparable que todo lo transforma.

El pensamiento ético nos dará pauta para hallar soluciones viables ante problemas que aún lastiman a las sociedades como la desigualdad y la pobreza. Repensar el sistema económico, político y social a la luz de la ética es crucial, y la ventana de oportunidad es ahora.

Preparación efectiva.— La educación es la herramienta más poderosa para cambiar el mundo, pero el esquema educativo debe adaptarse a los desafíos de nuestra época.

La formación académica es indispensable para hallar soluciones ante realidades complejas. No obstante, la era contemporánea obliga a las personas a adaptarse al cambio, lo cual implica que sean capaces de aprender, desaprender y reaprender de manera permanente.

Las mujeres y hombres del siglo XXI tendrán que ejercitar continuamente habilidades blandas como la comunicación, el trabajo en equipo y el liderazgo. Mientras que los conocimientos técnicos pueden volverse obsoletos con el tiempo, las habilidades blandas nunca caducan.

La fórmula para hacer frente a los problemas del presente y el futuro es educación, educación y más educación. Las escuelas y universidades tienen una tarea monumental que cumplir, aunque no podrán hacerlo sin el apoyo de gobierno, empresariado, sociedad civil y ciudadanía.

Conocer el contexto.— Internet y las plataformas digitales han revolucionado la actividad humana, desde la forma de hacer negocios y política hasta el modo de socializar y comunicarnos.

Innovaciones como la Inteligencia Artificial, la automatización y la recopilación masiva de datos también están empujando la fuerza del cambio hacia direcciones que todavía no conocemos —ni terminamos de comprender—.

La tecnología es la aplicación de la ciencia en beneficio de la humanidad, de tal suerte que emplear los avances técnicos y digitales resulta determinante para alcanzar objetivos alineados con el bien común.

Asimismo, hay tendencias sociales y políticas que no pueden ser ignoradas, como la demanda de sociedades más justas e igualitarias y la necesidad de mayor participación ciudadana.

Hacen falta más líderes y tomadores de decisiones conscientes de la magnitud de los retos y oportunidades palpables. Sensibilidad y visión de futuro son cualidades altamente valiosas en un contexto como el actual.

La ética, preparación y conocimiento del contexto nos acercarán al plano ideal que buscamos trazar. El éxito de nuestra especie y el desarrollo de las sociedades dependen más que nunca de la disposición a cooperar sin dejar a nadie atrás.

Por su interés reproducimos este artículo de Guillermo Fournier publicado en El Diario de Yucatán.

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