Rafael Guillén, el otro poeta granadino, es uno de mis favoritos, especialmente cuando recuerda que él cree mucho más en la otra mitad que esconde lo visible. Rafel cree más en el alma que en lo que ve, aunque el alma aparece sin decirlo en los efluvios del comportamiento. Pero también oculta maravillas y sorpresas que, de aparecer juntas al mismo tiempo, llenarían de frondosos jardines la vida.
A don Antonio Machado acudo cada vez que pienso y es él la fuente constante de sabiduría diaria que, para cada circunstancia, abre su boca con la frescura del agua: “Confiamos en que no será verdad nada de lo que pensamos”. Espero que tampoco lo sea mucho de lo que vivimos, porque es tan vulgar, monótono, rancio, manipulado el asunto diario de la política y sus consecuencias que, para salir del veneno, es preciso alcanzar las orillas del alma y creer, como Guillén, en lo dichosamente invisible con la esperanza de que alguna vez aparezca del todo. Poesía, contemplación y tapones en los oídos son mis consejos para escuchar un poco de música.
La vida interior sigue a la espera del mejor alumbramiento.
pedrouve