Donal Trump continúa tomando decisiones aceleradas ante las consecuencias de la guerra de Irán. Después de levantar sanciones al petróleo ruso, ahora la Administración Trump ha aprobado permitir a empresas estadounidenses hacer negocios con la compañía estatal de petróleo y gas de Venezuela (PVDSA).
El Departamento del Tesoro ha emitido una autorización que permite a PDVSA vender directamente el crudo de Venezuela a empresas estadounidenses, además de a los mercados globales. Atrás quedaron los grandes bloqueos de EEUU a las transacciones que el Gobierno venezolano sufrió en el sector del petróleo durante años.
Por otro lado, la Casa Blanca anunció que suspendería, por un plazo de 60 días, los requisitos de la Ley Jones, la cual exige que las mercancías transportadas entre puertos estadounidenses sean movilizadas en buques con bandera de EEUU, ya que a esta ley se le suele culpar de encarecer la gasolina.
La licencia aprobada este miércoles está diseñada para incentivar nuevas inversiones en el sector energético de Venezuela y tiene como objetivo beneficiar también a Estados Unidos, al vez que aumenta el suministro mundial de petróleo, según declaró un funcionario representante del Tesoro.
La licencia permite a la empresas estadounidenses a comprar petróleo venezolano y realizar transacciones que, en circunstancias normales, estarían prohibidas, reabriendo así el comercio del sector del oro negro hacia los mercados globales.
A pesar de todo este alivio frente a las sanciones, las penalizaciones no se levantan por completo, y existen algunas limitaciones. Los pagos no pueden dirigirse directamente a entidades venezolanas sancionadas, como PDVSA; en su lugar, deben enviarse a una cuenta especial bajo control estadounidense. En definitiva, Estados Unidos permitirá el comercio petrolero, pero controlará el flujo de efectivo.
Además, no se permitirán los acuerdos que involucren a Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba y algunas entidades chinas.