Donald Trump ha dejado en sus manos la decisión de retransmitir en directo la ejecución de Nidal Malik Hasan, el expsiquiatra del Ejército estadounidense condenado por matar a 13 personas en la base militar de Fort Hood, en Texas, en 2009. El Pentágono había confirmado que la ejecución, prevista para el 3 de diciembre, se emitiría en directo, pero el presidente ha abierto ahora la puerta a reconsiderar la medida.
«Hay dos opciones: no mostrarlo o mostrarlo», declaró Trump el pasado sábado. El mandatario defendió que la difusión pública podría servir como elemento disuasorio para evitar futuros ataques, aunque evitó confirmar qué decisión adoptará finalmente.
«Si lo mostramos, quizá otros no hagan lo mismo», afirmó. Trump añadió que conoce la postura que preferirían los militares, pero insistió en que será él quien decida si la ejecución se retransmite.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció que Hasan será ejecutado por un pelotón de fusilamiento en Fort Hood, Texas, el próximo 3 de diciembre. Según explicó, la intención es que el castigo pueda ser visto por el público y sirva para mostrar las consecuencias de este tipo de ataques. Posteriormente, un responsable del Departamento de Defensa confirmó que la ejecución se retransmitiría en directo.
La iniciativa ha desatado una polémica que trasciende el debate sobre la pena de muerte. La posibilidad de emitir en directo la muerte de un condenado ha generado críticas de representantes políticos, organizaciones de derechos humanos y voces internacionales, que cuestionan que una ejecución se convierta en un acontecimiento público.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió de que retransmitir una ejecución equivaldría a una ejecución pública y vulneraría la prohibición absoluta de la tortura.
Hasan, antiguo psiquiatra militar y mayor del Ejército estadounidense, abrió fuego el 5 de noviembre de 2009 en un centro de procesamiento médico de Fort Hood. El ataque se saldó con 13 muertos y 32 heridos y se convirtió en uno de los episodios más graves de violencia registrados en una base militar estadounidense.
Fue condenado a muerte en 2013 por los asesinatos premeditados y los intentos de asesinato relacionados con el tiroteo. Desde entonces permanece en el corredor de la muerte militar en Fort Leavenworth, Kansas.
La ejecución prevista para diciembre sería la primera de un militar estadounidense en más de seis décadas. La posibilidad de retransmitirla en directo añade una nueva dimensión al caso y ha abierto un debate sobre los límites de la exposición pública de la pena capital.
Por ahora, la decisión final corresponde a Trump. El presidente deberá determinar si la ejecución se mantiene como un acto no retransmitido o si el Gobierno permite que la muerte de Hasan sea emitida en directo.