Donald Trump encabeza los principales actos del Día de la Independencia de Estados Unidos con un multitudinario evento en Washington que estará marcado tanto por las altas temperaturas como por la polémica política. El presidente ofreció un extenso discurso en el National Mall coincidiendo con las celebraciones del 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia, pese a las advertencias de las autoridades por la intensa ola de calor que afecta a la costa este del país.
Los servicios meteorológicos han recomendado a la población limitar las actividades al aire libre durante las horas centrales del día debido a temperaturas que rondarán los 41 grados centígrados. Aun así, Trump ha restado importancia a las condiciones meteorológicas y realizó una intervención especialmente larga.
La jornada comenzó con un amplio programa de actividades que incluyó conciertos, intervenciones de colaboradores y representantes de la Administración, exhibiciones militares y sobrevuelos de aeronaves del Ejército. Como cierre de la celebración, se llevó a cabo un gran espectáculo de fuegos artificiales sobre la capital estadounidense.
Desde el Ayuntamiento de Washington se insistió en la necesidad de extremar las precauciones ante el calor. La alcaldesa, Muriel Bowser, pidió a los asistentes que se hidratasen con frecuencia, evitasen exposiciones innecesarias al sol y abandonasen la zona una vez finalizaran los actos para reducir riesgos relacionados con las elevadas temperaturas.
Las celebraciones llegan, además, envueltas en la controversia por el protagonismo que ha adquirido la Casa Blanca en la organización de los actos conmemorativos. Aunque el Congreso impulsó hace años una comisión independiente para coordinar el programa del 250 aniversario de la independencia, la Administración Trump creó posteriormente una estructura paralela, denominada Freedom 250, que ha asumido buena parte de la organización y los recursos destinados a estas conmemoraciones.
La oposición demócrata considera que esta decisión ha transformado una celebración de carácter institucional en un acto con un fuerte componente partidista. Un informe elaborado por legisladores demócratas acusa a la Administración de utilizar los eventos oficiales con fines políticos y de favorecer intereses particulares mediante la gestión de los recursos destinados a la conmemoración.
El Dia de la Independencia se celebró, además, en un contexto político especialmente relevante. A pocos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato, el presidente aprovechó una de las fechas más simbólicas del calendario estadounidense para dirigirse a miles de simpatizantes en un escenario de gran visibilidad nacional.