Estados Unidos conmemora este domingo el 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia en un clima de fuerte polarización política. La efeméride estará marcada por dos celebraciones opuestas: la institucional y bipartidista America 250 y la iniciativa Freedom 250, promovida por el presidente Donald Trump y el movimiento MAGA.
El acto central de Freedom 250 se celebrará en el Monumento a Washington con un discurso de Trump, exhibiciones aéreas y un gran espectáculo de fuegos artificiales. El evento busca exaltar la historia de Estados Unidos bajo un discurso nacionalista y tradicionalista centrado en el lema de Una Nación bajo Dios.
La celebración impulsada por Trump ha adquirido un marcado carácter personalista. En los días previos, el presidente anunció iniciativas como un pasaporte y un billete con su imagen, además de proyectos para remodelar espacios emblemáticos de Washington e instalar un gran arco del triunfo.
Como parte de la conmemoración, seis museos móviles financiados con fondos federales recorrieron el país ofreciendo una visión de la historia estadounidense basada en valores occidentales y judeocristianos. Sus contenidos, elaborados por Prager University, han sido cuestionados por omitir episodios como el despojo de tierras a las comunidades indígenas.
Organizaciones como American Oversight y legisladores demócratas denuncian que Freedom 250 carece de los mecanismos de transparencia y control que sí rigen para America 250. También cuestionan que el Departamento del Interior haya canalizado al menos 68 millones de dólares a través de la Fundación de Parques Nacionales para financiar el evento.
La oposición acusa además a los organizadores de ofrecer acceso privilegiado al presidente a cambio de donaciones y de desviar aportaciones destinadas a la celebración bipartidista hacia Freedom 250. La Casa Blanca no se ha pronunciado hasta el momento sobre estas acusaciones.