Donald Trump ha anunciado este sábado un acuerdo petrolero con Venezuela que el presidente estadounidense ha presentado como el mayor de la historia. Según ha explicado, la operación permitirá a Estados Unidos hacerse con el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano y, con ello, aumentar de forma sustancial su capacidad de suministro.
Trump ha atribuido el acuerdo a las gestiones realizadas por su secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en coordinación con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y con la participación del sector privado.
«Estados Unidos acaba de firmar un acuerdo con Venezuela sobre el mayor acuerdo petrolífero de la historia mundial», ha asegurado el mandatario en un mensaje publicado en sus redes sociales. Trump ha destacado además que la operación no supondrá ningún coste para los contribuyentes estadounidenses.
El presidente estadounidense ha vinculado directamente el acuerdo con una de las cuestiones que más preocupan actualmente a los consumidores estadounidenses: el precio de los carburantes.
Según Trump, el acceso a las reservas venezolanas permitirá duplicar las reservas de suministro de petróleo de Estados Unidos y contribuirá a reducir «de forma sustancial» el precio de la gasolina a largo plazo.
El anuncio llega en un momento de especial presión sobre los precios energéticos. El encarecimiento de los combustibles se ha convertido en uno de los asuntos económicos que más afectan a los hogares estadounidenses y en un problema político para la Administración Trump.
El presidente confía en que una mayor disponibilidad de crudo permita aliviar esa presión sobre los consumidores y reforzar al mismo tiempo la posición energética de Estados Unidos.
Trump también ha presentado el acuerdo como una oportunidad para Venezuela. El presidente estadounidense considera que la operación permitirá al país sudamericano avanzar hacia una etapa de crecimiento económico y prosperidad.
El pacto se enmarca en el nuevo escenario abierto entre Washington y Caracas después de la intervención estadounidense y de la captura de Nicolás Maduro el pasado mes de enero. Desde entonces, la Administración Trump ha estrechado su relación con el Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez y ha situado el sector petrolero venezolano en el centro de su estrategia hacia el país.
La participación de empresas privadas estadounidenses será una de las claves del acuerdo, que busca aprovechar la enorme riqueza petrolera de Venezuela y, al mismo tiempo, recuperar una industria que durante años ha sufrido una profunda pérdida de capacidad productiva.
El anuncio llega además pocos días antes de una reunión que Trump mantendrá el próximo martes con los máximos responsables de algunas de las principales compañías petroleras estadounidenses.
El encuentro estará marcado por la preocupación de la Administración por los elevados precios de la gasolina. La escalada del petróleo se ha visto agravada por el conflicto en Irán, que ha incrementado la incertidumbre sobre el suministro internacional y ha añadido presión a los mercados energéticos.
Trump pretende que el acuerdo con Venezuela forme parte de la respuesta a esa situación. El acceso a nuevas reservas y el eventual aumento de la producción venezolana podrían convertirse, según la visión de la Casa Blanca, en una de las herramientas para contener los precios en Estados Unidos.
La dimensión real del acuerdo, no obstante, dependerá de cómo se concrete la participación estadounidense en los proyectos petroleros venezolanos y de la capacidad de la industria del país para recuperar su producción. Por ahora, Trump lo presenta como una operación de doble efecto: más petróleo para Estados Unidos y una nueva fuente de inversión para Venezuela.