Tener una vida plena y significativa, con metas y propósitos vitales, lo que se conoce como bienestar eudaimónico, se asocia con menores niveles de discapacidad en adultos, según señala un estudio liderado por el grupo de investigación del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y un equipo del Parc Sanitari San Joan de Déu de Barcelona.
Según ha detallado la UAM, el envejecimiento de la población y el aumento de la discapacidad en la edad adulta suponen uno de los principales retos en salud pública. Por ello, comprender mejor qué factores pueden ayudar a preservar la autonomía y la calidad de vida resultan objetivos prioritarios.
En este contexto, el trabajo, publicado en Applied Research in Quality of Life, ha evaluado el bienestar y el deterioro de la salud, para analizar la discapacidad, de una muestra de adultos no institucionalizados residentes en Madrid y Barcelona. Tras una primera fase de entrevistas realizada entre 2019 y 2021 a 3.002 personas, un total de 1.441 participantes completaron la fase de seguimiento que se llevó a cabo entre 2023 y 2024.
A través de distintas escalas, se evaluaron tres dimensiones del bienestar, como fueron el bienestar evaluativo, que se refiere al grado de satisfacción general con la vida; el bienestar experiencial, relacionado con las emociones agradables y desagradables que se sienten en el día a día, como calma, disfrute, preocipación o enfado; y el bienestar eudaimónico, asociado al sentido vital, crecimiento personal, relaciones satisfactorias, competencia, autoaceptación y optimismo.
De este modo, los investigadores encontraron que las personas más jóvenes, los hombres, quienes estaban casados o vivían en pareja, aquellos con mayor nivel educativo y los que no presentaban depresión a lo largo de sus vidas tendrían a mostrar menores niveles de discapacidad durante el seguimiento.
Además, observaron que una mayor satisfacción con la vida y un mayor bienestar eudaimónico se asociaban con menores niveles de discapacidad. Los resultados también apuntan que experimentar menos emociones negativas, como preocupación, irritación, tensión o tristeza, se relacionaba con menor discapacidad.
El bienestar eudaimónico fue la dimensión que mostró la asociación más fuerte con la discapacidad, incluso tras ajustar los análisis por edad, sexo, nivel educativo, estado civil, soledad, depresión y otras variables sociodemográficas.