El Domingo de Pascua escribí para Páginas Informadas un artículo de cabecera con el nombre de “Cristo resucita en las miradas”, refiriéndome a las miradas luminosas que se cruzaron en Medina del Campo Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz y que afloraron corajes de vida para la Reforma del Carmelo. Seguro que el papa no ha leído mi artículo pero ha querido dirigirse a los jóvenes con el lema pascual de “Alzad la mirada”, basado en el modo de mirarse que tuvieron Cristo y la samaritana cuando ésta fue a por agua al pozo de Jacob donde el Maestro descansaba del ajetreo diario sentado en el brocal.
Precisamente San Juan de la Cruz interpreta la consecuencias de esta conversación alertándonos de que “la samaritana dejó el cántaro y el agua por la dulzura de las palabras de Jesús”. Es decir, dejó la vida (que eso significa en Samaria el cántaro y el agua), no sólo por lo que el Mesías le había dicho, sino por cómo se lo había dicho.
Nuestros jóvenes, Santo Padre, aguardan también el mismo mensaje del Resucitado dicho con renovadas palabras y con toda la luz en los ojos.