El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declinado intervenir personalmente para desbloquear el conflicto derivado de la reforma del Estatuto Marco. A través de una respuesta del director de su Gabinete, Moncloa ha señalado que el «interlocutor competente» para canalizar el diálogo es el Ministerio de Sanidad, cerrando así la puerta a la mediación directa que reclamaba el Comité de Huelga.
La misiva del Ejecutivo justifica su postura argumentando que el Anteproyecto ya ha sido acordado con las organizaciones sindicales presentes en el ámbito de negociación y aprobado por el Consejo de Ministros. Por ello, instan a los médicos a que sus aportaciones se canalicen exclusivamente a través del trámite de audiencia, defendiendo el respeto a los «procedimientos y a los distintos actores implicados».
Ante esta respuesta, los sindicatos médicos han expresado su profundo malestar y acusan al presidente de ponerse «de perfil» ante la huelga más grave de la historia de la democracia. Los convocantes critican que la carta ni siquiera esté firmada por Sánchez y señalan que «no se aprecia en el texto un ápice de preocupación por el impacto en la asistencia sanitaria» tras tantos días de movilizaciones.
El Comité de Huelga, que agrupa a diversas organizaciones médicas nacionales y autonómicas, sostiene que el Gobierno es el principal responsable de la crisis. Según los sindicatos, el Ejecutivo mantiene una actitud de «cerrazón» al ignorar que el colectivo médico rechaza unánimemente la norma, calificando la postura oficial como una «descripción fría y desvirtuada de los hechos».
Las organizaciones sindicales han lamentado la falta de voluntad política para resolver el conflicto, asegurando que al Ejecutivo «no le importa el impacto de este conflicto en esa sanidad pública que tanto dice defender». Con esta negativa a elevar la interlocución, la tensión entre los médicos y el Ministerio de Sanidad se mantiene en un punto muerto, sin visos de alcanzar un acuerdo a corto plazo.