El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, afrontó este sábado uno de los comités federales más tensos de su liderazgo, marcado por los casos de corrupción que salpican a antiguos dirigentes del partido y por el creciente aislamiento del Ejecutivo en el Congreso. Durante su intervención, defendió la actuación de la formación y aseguró que el PSOE ha respondido con contundencia ante los implicados.
Sánchez insistió en que las investigaciones afectan a «personas concretas» vinculadas a la antigua Secretaría de Organización y negó cualquier responsabilidad de la organización en una financiación irregular. «Nuestra organización no se ha financiado irregularmente, como se hicieron otras», afirmó, al tiempo que subrayó que «actuamos con la máxima diligencia y expulsamos a los implicados».
El líder socialista aseguró que desconocía las presuntas irregularidades y sostuvo que, de haber tenido conocimiento de ellas, habría actuado de inmediato. «De haberlas conocido, jamás las hubiéramos tolerado», declaró. Además, en referencia a las investigaciones que afectan a su esposa y a su hermano, reclamó respeto al proceso judicial al afirmar: «Pedimos a la justicia que sea justa».
Antes del inicio del comité, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, dibujó un panorama muy crítico para el partido y calificó la situación como «el peor momento de la historia reciente» del PSOE. Asimismo, insistió en la necesidad de convocar elecciones y defendió que «el PSOE está por encima de cualquier dirigente», apelando a priorizar los intereses del país.
En la misma línea de autocrítica, la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, condenó con dureza los casos de corrupción y aseguró que la organización ha sufrido una profunda decepción interna. «No nos puede paralizar la traición que hemos sufrido en nuestras filas», afirmó, reclamando que el partido continúe adelante pese a la crisis.
El comité federal se celebra en un momento especialmente delicado para el PSOE, con la corrupción como principal asunto de debate y con crecientes dificultades para el Gobierno en el ámbito parlamentario. La reunión busca reforzar el mensaje de tolerancia cero frente a la corrupción y tratar de contener el impacto político de una de las mayores crisis internas de los últimos años.