El primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado el despliegue de un grupo naval liderado por el portaaviones SAR Príncipe de Gales (HMS Prince of Wales) en el Atlántico Norte y el Ártico como gesto de respaldo a la seguridad de Groenlandia en medio de las tensiones con Estados Unidos.
El anuncio se ha producido durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde Starmer ha confirmado que la operación busca reforzar la presencia británica en una zona estratégica y enviar un mensaje político en plena escalada diplomática con el presidente estadounidense, Donald Trump.
El líder británico ha defendido el despliegue como una garantía de estabilidad en el Atlántico Norte y el Ártico, subrayando que la seguridad europea y británica están estrechamente ligadas. En este sentido, ha asegurado que el Reino Unido no puede aislarse en un contexto internacional cada vez más volátil.
Starmer ha aprovechado su discurso para marcar distancias con la etapa posterior al Brexit y apostar por una nueva aproximación a Europa. “No hay seguridad británica sin Europa, como no hay seguridad europea sin nosotros”, ha afirmado, en un mensaje que apunta a un giro estratégico respecto a años anteriores.
El primer ministro también ha defendido una mayor integración económica con la Unión Europea y una cooperación más estrecha en defensa, al tiempo que ha descrito al continente como un “gigante dormido” con grandes capacidades militares que, en su opinión, se ven limitadas por la fragmentación en planificación y adquisiciones.
El despliegue naval y el tono de su intervención reflejan un intento de reposicionar al Reino Unido como actor clave en la arquitectura de seguridad europea, en un momento de crecientes tensiones geopolíticas en el Ártico y el Atlántico Norte.