Soy del Real Madrid por transmisión genética. La elegancia, el estilo. La actitud y la dignidad de este Club enorgullecen a los seguidores de su ejemplar trayectoria. Pero no siempre es así, no siempre ganan, no siempre se comportan según su historia, no siempre tiene jugadores al estilo de Zidane ni entrenadores con la categoría de Xabi Alonso. En líneas generales su actual presidente ha presentado formas de prestigio incuestionables, hasta hoy que, a mi parecer, las ha perdido.
Los periodistas independientes hacen muy bien en señalar los errores que ellos ven como subsanables en el Real Madrid; otros, los subrayan con intención; los más pegadizos alaban una categoría que, según ellos, equivocadamente no debe ser cuestionada. El promedio es laudatorio y lo demás debe ser aceptado como juicios necesarios. Pero eso no le gustó al presidente y ha convocado elecciones (no el del Gobierno, sino el del Real Madrid).
Su partenaire, el empresario señor Riquelme, ha tenido que sufrir la arrogancia del actual que le ha señalado como alguien que se quiere aprovechar del Club para sus empresas… Eso no se dice. Eso no se hace. ¡Lástima de señorío perdido, señor Pérez!