El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha mostrado disposición para negociar un posible cese de las hostilidades en Ucrania, pero con la condición de que el mundo reconozca la soberanía rusa sobre las regiones ucranianas de Donetsk, Jersón, Lugansk y Zaporiyia. Estas áreas fueron anexadas a Rusia tras una serie de referéndums considerados ilegales por Ucrania y sus aliados.
«El presidente ha dicho repetidamente que está dispuesto a negociar, pero solo en torno a los objetivos que estamos cumpliendo ahora mismo con nuestra operación especial», ha declarado el portavoz de la Presidencia de Rusia, Dimitri Peskov, utilizando el término que el Gobierno ruso emplea para describir la invasión de Ucrania.
Peskov ha explicado que los objetivos mencionados obedecen a una «realidad» marcada por la Constitución rusa, que incluye ahora «cuatro nuevos territorios», en referencia a las regiones mencionadas, según ha hecho saber en rueda de prensa recogida por Interfax.
La comunidad internacional también ha mostrado su preocupación ante la postura de Putin. Los líderes de la Unión Europea y la OTAN han reiterado su apoyo a Ucrania, condenando las acciones de Rusia y enfatizando la necesidad de un diálogo basado en el respeto a las fronteras reconocidas internacionalmente. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaró que «cualquier negociación debe basarse en el respeto de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania».
La demanda de Putin de reconocimiento de soberanía en las cuatro regiones complicará aún más los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto, que ya ha cobrado miles de vidas y desplazado a millones de personas. Las perspectivas de una resolución pacífica parecen cada vez más distantes, mientras las tensiones siguen escalando en la región.