La Administración estadounidense ha manifestado su malestar por la decisión del Gobierno español de no cooperar en el ataque militar contra Irán, especialmente en lo relativo al uso de bases conjuntas en territorio español. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, calificó la postura como “inaceptable” durante una entrevista en CNBC, aludiendo a la operación denominada Furia Épica.
“Es inaceptable que este fin de semana España fuera muy poco cooperativa en lo referido a las bases estadounidenses y sobre qué podíamos hacer con nuestros aviones mientras ejecutábamos la operación Furia Épica”, declaró Bessent. Además, advirtió de que cualquier obstáculo logístico podría tener consecuencias graves: “Todo lo que retrase nuestra capacidad para llevar a cabo esta guerra de la manera más rápida y efectiva pone vidas estadounidenses en riesgo. Los españoles están poniendo vidas estadounidenses en peligro”.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se ha resistido a autorizar el uso de las bases militares operadas conjuntamente con Estados Unidos para la ofensiva contra Irán. Esta postura ha generado recelos en la Casa Blanca y ha tensado aún más las relaciones bilaterales en un contexto de creciente confrontación internacional.
Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, elevó el tono de las críticas e incluso amenazó con romper lazos comerciales con España. “De hecho, le dije a Scott que cortara todas las relaciones con España”, afirmó durante una reunión con el canciller alemán Friedrich Merz en la Casa Blanca. Trump calificó a España como un socio “terrible” y recordó que fue el único país de la OTAN que se opuso a elevar el gasto militar del 2% al 5% del PIB.
En declaraciones posteriores, Trump insistió en su descontento: “España ha dicho que no podemos utilizar sus bases… Podríamos utilizarlas si quisiéramos… Nadie nos va a decir que no las utilicemos”. Aunque reconoció que “su gente es estupenda”, añadió que “no tienen un gran liderazgo”, en referencia directa a Sánchez. El Ejecutivo español, por su parte, sostiene que cumple con sus compromisos en la OTAN sin necesidad de aumentar el gasto militar, defendiendo así su posición frente a las presiones de Washington.