Luka Modric ha puesto punto final a una de las trayectorias más brillantes de la historia de los Mundiales. El capitán de Croacia se despidió del torneo tras la eliminación de su selección frente a Portugal en los dieciseisavos de final, cerrando un recorrido que comenzó hace veinte años y que le convirtió en el gran referente de la mejor generación del fútbol croata.
A sus 40 años, el centrocampista disputó con toda probabilidad su último partido en una Copa del Mundo. El destino quiso que fuera Cristiano Ronaldo, antiguo compañero suyo en el Real Madrid, quien dejara sin opciones al combinado balcánico en un duelo cargado de simbolismo entre dos leyendas del fútbol mundial.
Más allá de los títulos, Modric deja una huella imborrable por su liderazgo, calidad y regularidad. Con él al mando, Croacia alcanzó la final del Mundial de Rusia 2018, donde además fue elegido mejor jugador del torneo, y logró el tercer puesto en Catar 2022, firmando la etapa más exitosa de la historia de la selección.
Su despedida llega después de participar en cinco ediciones mundialistas y acumular 23 partidos, una cifra reservada para los grandes nombres de este deporte. También deja momentos para el recuerdo, como convertirse en el jugador más veterano en repartir una asistencia en un Mundial.
Con la eliminación de Croacia termina la historia de Modric en la máxima competición internacional, pero comienza definitivamente su legado. El futbolista de Zadar será recordado como el arquitecto de una generación irrepetible y como uno de los mejores centrocampistas que ha dado el fútbol europeo.