Uno de los excelentes maestros con los que tuve la suerte de aprender, refirió en clase: “Estamos tan cerca de nosotros mismos, que casi siempre erramos en las propias apreciaciones. Mejor fiarse de las perspectivas ajenas”. El solapado y terrible Putin está escandalizado porque Estados Unidos ha violado el Derecho internacional invadiendo una nación por la fuerza. ¿Cómo se puede tener el descaro de afirmar algo así, siendo su ejército quien sojuzgó a Ucrania de la peor manera? Perversa y sanguinaria indignación la suya. Un delirio universal acecha el sentido del deber y del valor.
Dicen los fundamentalistas iraníes que el ayatolá Jamenei ha sido “martirizado” en su defensa de una República Islámica benefactora… ¿Y los catorce mil quinientos que él ha asesinado por defender algo de su libertad ante una teocracia que imponía reglas de vida denigrantes, crueles en lo personal y ruinosas en lo colectivo?
Los dictadores, del signo que sean, están llamados a cobrar con la misma moneda que han malpagado. Dios perdone a todos los que abusan y torturan a los demás con semejantes violencias.