Marc Márquez afronta el GP de los Países Bajos con optimismo tras un inicio de 2026 marcado por lesiones y caídas. El piloto de Cervera destaca su privilegiada situación en el Mundial: «Estoy a 40 puntos del líder, es un regalo que ha llegado de la nada». Aunque reconoce que Assen es un trazado históricamente complicado para él, ya prepara el «modo ataque».
La renovación con el equipo oficial Ducati hasta 2028 supone un alivio para el catalán, quien priorizó su recuperación antes de decidir su futuro. «Ducati creyó en mí, me ha dado el tiempo necesario y la confianza para continuar pensando que soy capaz de ganar», asegura. Tras pasar por el quirófano con miedo a perder funcionalidad, el piloto celebra haber recuperado un nivel competitivo aceptable.
La meta principal de Márquez para el final de su carrera es simple: «disfrutar de mi pasión». Tras ver cómo otros atletas terminan odiando su deporte por las lesiones, el español se siente afortunado. «A nivel mental estoy preparado para 2027 y 2028 porque quiero continuar disfrutando de mi pasión», confiesa, dejando claro que su prioridad absoluta sigue siendo el presente.
Respecto a su futuro compañero, Pedro Acosta, Márquez se deshace en elogios: «Sin duda Pedro es uno de los mejores pilotos que estaban en el mercado. Es rápido, joven y fresco». No obstante, prefirió no profundizar en la noticia de su incorporación al equipo por respeto a su actual compañero, Pecco Bagnaia, centrándose exclusivamente en la gestión del campeonato actual.
El nueve veces campeón del mundo se muestra prudente ante las futuras innovaciones técnicas de 2027. Aunque ya ha probado las bases de las próximas motos de 850cc, su mente permanece centrada en la temporada actual. Márquez mantiene la cautela, consciente de que debe «sobrevivir» a las dificultades del circuito de Assen antes de pensar en el título mundial.