Manuel Alcántara

26 de enero de 2025
1 minuto de lectura
Manuel Alcántara. | EP

En muchos pueblos de Andalucía están escritos sus versos en cerámicas, mirando siempre el azul del mar y los peces que a la noche asoman: “Llegué a la mar. Estaba todavía, ella lo mismo y yo distinto”. Porque se creía humildemente desigual a los demás, sólo se bebía una tónica fría con ginebra después de haber escrito su artículo diario, envuelto en llamaradas que no quemaban nunca.

En el bar de Málaga donde a la tarde iba, quedé con Manuel Alcántara para pedirle el prólogo de un bien intencionado libro mío: “Dios mediante”. Me dijo que sí con amabilidad extrema, sólo que tenía que esperar tres meses porque se le había acumulado el trabajo… No pude esperarlo, el libro casi estaba ya en la imprenta. Me despidió con “Es un título precioso”.

Yo sabía que a Manuel Alcántara, como a Machado, como a tantos, buscaban a Dios entre la niebla porque creyeron falsamente que la fe es conocimiento más que una valiente entrega. Y se pasaron la vida entre el miedo a Dios y una ciega esperanza.

Porque no llegará la sangre al río,
porque un día seremos sólo historia.
Y lo de uno es tumbarse a ver qué pasa
.

pedrouve

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