El actor español Javier Bardem aprovechó su presencia en la 98ª edición de los Premios Oscar para lanzar un duro mensaje político contra la guerra en Oriente Próximo. Durante su paso por la alfombra roja, Bardem lució una chapa con el lema “No a la guerra” y criticó abiertamente las acciones de Benjamin Netanyahu y Donald Trump. «Se puede pertenecer a este circo y al mismo tiempo ser ciudadano y decir lo que uno piensa», comentó.
El actor denunció que el actual conflicto reproduce el mismo patrón que la invasión de Irak de 2003. “Estamos ante las mismas mentiras que entonces. Antes eran las armas de destrucción masiva; ahora hablan de derrocar un régimen”, afirmó en declaraciones a Movistar Plus+.
Bardem aseguró que estas decisiones están teniendo consecuencias graves en la región. “No hacen más que radicalizarla con acciones tan violentas y tan criminales”, añadió en referencia a las políticas impulsadas por Netanyahu y Trump.
Además del lema pacifista, el actor también llevaba en la solapa una insignia con Handala, el niño descalzo creado en 1969 por el caricaturista palestino Naji al-Ali y convertido en símbolo de la resistencia palestina. Según explicó Bardem, el personaje representa a un niño de diez años que da la espalda al mundo “porque nadie le escucha” y que no crecerá hasta que pueda volver a su tierra.
Bardem acudió a la gala no solo como invitado, sino también como presentador de uno de los premios. El actor forma parte del reparto de F1: The Movie, una de las películas que compite en la categoría principal.
Durante su intervención, defendió que los artistas deben poder expresar sus opiniones sin miedo. “Se puede pertenecer a este circo y al mismo tiempo ser ciudadano y denunciar lo que uno cree que es importante”, afirmó.
La gala también dejó otras muestras de activismo. Varias estrellas del cine lucieron insignias del colectivo Artists4Ceasefire, una plataforma de artistas que pide un alto el fuego permanente en Gaza. Entre ellas estuvieron la actriz Charithra Chandran y la intérprete Saja Kilani.
El distintivo, diseñado por el artista Shepard Fairey, muestra una paloma con una flor de loto cuyo tallo está hecho de alambre de púas, un símbolo que busca representar la esperanza de una paz justa en la región.
Paralelamente, grupos activistas también llevaron su protesta a las calles de Los Ángeles la noche previa a la ceremonia, proyectando mensajes contra el U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) en edificios cercanos al Academy Museum of Motion Pictures y otros puntos de la ciudad. Algunos de los lemas denunciaban las políticas migratorias y pedían la retirada del organismo federal.