La juventud española empieza a ver su salud mental con mejores ojos, aunque todavía quedan importantes retos por afrontar. Así lo refleja un estudio de la Fundación Atalaya, que señala que los jóvenes han pasado de valorar su bienestar psicológico con un 6,3 sobre 10 en 2024 a un 6,8 en la actualidad.
La investigación, realizada a 2.018 personas de entre 15 y 29 años, también muestra un aumento de la satisfacción personal. Actualmente, el 36% asegura estar satisfecho con su vida, frente al 31,4% registrado anteriormente. Sin embargo, cerca del 12% manifiesta una valoración negativa de su situación.
Pese a estos avances, los problemas emocionales siguen muy presentes. Casi la mitad de los participantes presenta síntomas de ansiedad moderada o grave, mientras que el 51,2% muestra síntomas depresivos de intensidad similar o superior.
El informe también identifica a 101 jóvenes con algún nivel de riesgo de conducta suicida, de los cuales casi cuatro de cada diez presentan un riesgo moderado o grave.
Ante esta realidad, los expertos insisten en la importancia de escuchar a los jóvenes y desarrollar políticas de salud mental basadas en datos científicos que respondan a sus necesidades reales.