Ocurrió hace una semana, en el aeropuerto de Madrid. Fue detenido un hombre, un turista, que a punto estuvo de entrar en prisión nada más bajarse del avión (hubo un auto de encarcelamiento ya firmado). Cuando se deshizo el entuerto, el juez revocó su decreto de prisión.
Lo cierto es que hubo una enorme metedura de pata por parte de los agentes del aeropuerto de Barajas que analizan las radiografías que al azar se hacen al azar a algunos turistas que se sospechan traen droga.
Al turista de este asunto, nada más bajarse del avión, los agentes lo pararon y le llevaron a la sala donde tienen sus Le hicieron una y salió que tenía droga en el estómago. O eso vieron los policías, mientras el turista, de 50 años, se desgañitaba defendiéndose. «¡Que no llevo bolas dentro, que no llevo bolas, que nooo!…». Venía de centroamérica.
Nadie daba importancia a sus lamentos.
El juez de guardia de detenidos en Madrid fue alertado desde Barajas de que se llevaban a un detenido del aeropuerto al hospital hasta que expulsase la droga que portaba en su abdomen.
Se lo llevaron al Gregorio Marañón, y allí acudió el juez entrada la noche para tomarle declaración. Lo hizo y lugo decretó su ingreso en prisión, cuando le dieran el alta los médicos.
Todos los tenían claro. Ninguna duda. La radiografía que le hicieron los agentes de Barajas había dado positivo: tenía una extraña bola en el estómago. O eso interpretaron en la radiografía.
«Que yo no tengo bolas, que no tengo bolas», repetía el pobre turista sin que nadie quisiera oírle.
Numerosos policías y guardias vigilan en Barajas que no entren drogas, ni en maletas ni dentro del cuerpo, y para ello disponen de escáneres capaces de detectar si un pasajero trae droga en su abdomen o en la vagina. Incluso algunos ocultan droga en el ano. En Barajas se ve todo tipo de casuística.
Una vez en Madrid, si se encuentra droga, suelen caer hasta 12 años de cárcel. Caen muchas mulas de la droga, gente pobre de países hispanos a la que pagan los narcos, incluso las obligan con amenazas, para introducir cocaína y otras drogas en España.
Desde el hospital llamó la policía al juzgado a la mañana siguiente contándole que las radiografías que le habían hecho en este centro no mostraban ninguna droga ni bolas en su cuerpo. No había nada. Pero sí continuaban los efectos del laxante que le suministraron para facilitar la expulsión de la nada.
Este caso ha caído en el Juzgado de Instrucción 49 de Madrid. Y ha sido una metedura de pata policial o técnica, o ambas.
Según la policía, en la radiografía que ellos hicieron, sí se veían algunas bolas. No está claro por qué al turista le salen bolas, supusieron que de droga, en la máquina de Barajas y luego. en cambio, en la del hospital sale que está limpio. Sin haber defecado en toda la noche.
Fruto de esta colosal metedura de pata, lo cierto es que el turista ha estado detenido muchas horas y hospitalizado por la fuerza en un hospital durante toda la noche para que expulsara unas bolas que no llevaba y pese a hartarse de repetir a los guardias, «que yo no llevo bolas en el cuerpo, que no llevo bolas, que no llevo…».
Otra información inédita ocurrida hace unos días. Se trata de un trato de favor de libro. El hijo de un alto cargo policial de Madrid, un comisario, acaba de ingresar en prisión por delitos sexuales graves.
El trato de favor radica en que, tras ser detenido, le trasladaron hasta los calabozos del juzgado de guardia de la plaza de Castilla en un furgón ad hoc. Es decir, para él solo.
Nada que ver con los traslados habituales en furgones casi siempre congestionados con otros detenidos.
El hijo del comisario, que entró hace unos días en prisión, cometió presuntamente sus delitos simulando ser una mujer. Le pusieron un furgón para él solo, sin ningún otro detenido.
El caso lo lleva un juzgado de los de la plaza de Castilla de Madrid.
El juez lo envió a prisión. Se le imputan delitos muy graves; entre ellos, agresiones sexuales a mujeres, alguna, menor.
La particularidad de este asunto, aparte de tener el atacante un padre comisario, es que se hacía pasar por una mujer en las redes y chats. Contactaba con adolescentes diciendo tener 16 años, falsamente, para así acercarse a ellas y seducirlas. Y les pedía fotos. Y con algunas quedó personalmente.
Algunas le denunciaron y ha acabado en prisión por delitos sexuales.
Su padre es un alto funcionario policial, un comisario. En los juzgados llamaba la atención que le llevaran a la plaza de Castilla en un furgón para él solo.
La detención se produjo la pasada semana.
Tras ser interrogado por el juez, salió del edificio judicial en otro furgón diferente, ahora con más detenidos juntos, pero en esta ocasión con destino a diferentes cárceles.