La inteligencia artificial está transformando numerosos sectores y el mundo editorial no es una excepción. Durante el II Coloquio de Editores Europeos, celebrado en Formentor los días 1 y 2 de noviembre, profesionales de distintos países han expresado su preocupación por las consecuencias de esta tecnología en la literatura y la educación.
Uno de los principales debates ha girado en torno al papel de los escritores y editores frente a herramientas capaces de generar textos automáticamente. El editor alemán Piero Salabè ha defendido que, aunque estas tecnologías pueden reproducir estructuras y combinar información, carecen de las experiencias personales que dan sentido a una obra literaria.
La pérdida de comprensión lectora entre los jóvenes también ha ocupado parte del encuentro. La editora finlandesa Sophia Jansson ha advertido del deterioro de las habilidades lectoras y ha pedido fomentar el contacto con los libros desde edades tempranas.
Además, los participantes han destacado la importancia de proteger las lenguas minoritarias y preservar el trabajo creativo.
Aunque algunos profesionales reconocen las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial, coinciden en la necesidad de establecer garantías para los autores. El objetivo es aprovechar los avances tecnológicos sin perder el valor humano que caracteriza a la literatura.