España apenas ha tenido tiempo para recuperar el aliento y ya asoma en el horizonte una nueva amenaza meteorológica. La borrasca ‘Pedro’, la decimosexta de la temporada, irrumpirá entre el miércoles y el jueves con un episodio de lluvias intensas, vientos fuertes y nevadas a cotas bajas que volverán a poner en jaque a muchas comunidades.
Los suelos siguen saturados tras semanas de precipitaciones continuadas y deshielos, y los ríos discurren al límite en numerosos puntos del país. En este contexto, la llegada de Pedro no es solo un fenómeno más: supone añadir presión a un escenario ya delicado.
Según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), las precipitaciones afectarán con especial intensidad a la mitad norte peninsular. Galicia, el área cantábrica, el alto Ebro y el entorno pirenaico serán algunas de las zonas más castigadas. En el oeste gallego podrían registrarse lluvias persistentes y localmente fuertes.
Además, el temporal marítimo se dejará sentir con fuerza en el litoral cantábrico, donde se esperan olas de hasta 7 metros, y las rachas de viento podrían alcanzar los 110 km/h en puntos como la provincia de Tarragona. Más de una docena de comunidades activarán alertas por fenómenos adversos.
Uno de los mayores temores ante este nuevo episodio es la situación de los cauces. El Duero mantiene niveles de alarma en varios municipios de Soria, Burgos, Valladolid y Zamora, aunque con cierta tendencia a estabilizarse. También preocupan otros tramos como el Riaza, el Carrión o el Guareña.
En Galicia, el río Cabeiro, en Redondela, permanece en nivel rojo por riesgo elevado de desbordamiento. El Tajo a su paso por Toledo sigue en alerta roja, aunque los caudales han descendido ligeramente. Y el Ebro, con un caudal notable a su paso por Zaragoza, ha provocado desalojos puntuales, aunque con afecciones limitadas, según 20 minutos.
Hasta el momento, 773 personas continúan desalojadas y 126 carreteras presentan incidencias derivadas del tren de borrascas. Aunque en localidades como Grazalema o Benaoján muchos vecinos ya han podido regresar a sus hogares, la incertidumbre persiste.
El jueves se espera la entrada de una masa de aire fría y húmeda que cruzará la península de noroeste a sureste. La cota de nieve descenderá progresivamente hasta situarse entre los 700 y 1.000 metros, dejando acumulaciones significativas en los sistemas montañosos del norte.
Este episodio podría acercar a España al récord histórico de borrascas en una sola temporada. Ante los daños acumulados, el Gobierno ha aprobado un paquete de ayudas superior a los 7.000 millones de euros, mientras comunidades como Andalucía han activado planes propios de apoyo económico.
La llegada de Pedro no solo será un nuevo capítulo meteorológico. Será, sobre todo, una prueba más de resistencia para territorios que aún lidian con las consecuencias de un invierno especialmente intenso.