Las autoridades británicas han dejado en libertad bajo fianza al exembajador del Reino Unido en Estados Unidos Peter Mandelson, detenido este lunes por “sospechas de mala conducta en un cargo público” debido a sus vínculos con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Un portavoz de la Policía Metropolitana de Londres confirmó en la madrugada del martes que “un hombre de 72 años detenido bajo sospecha de mala conducta en un cargo público ha sido puesto en libertad bajo fianza a la espera de que prosiga la investigación”. El exdiplomático fue arrestado en un domicilio del barrio de Camden y posteriormente interrogado en una comisaría de Londres.
Mandelson ha negado las acusaciones, que califica de “falsas”, mientras la Policía ha evitado dar más detalles para no comprometer el proceso en curso.
El caso ha generado tensión política en Reino Unido, ya que el nombramiento de Mandelson como embajador en diciembre de 2024 situó bajo presión al primer ministro, Keir Starmer. El jefe del Gobierno pidió disculpas por haber confiado en él y aseguró desconocer la profundidad de su relación con Epstein.
Mandelson, histórico dirigente laborista, fue ministro para Irlanda del Norte y también responsable de Finanzas en etapas vinculadas a los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown. Fue cesado como embajador en septiembre tras la publicación de correos electrónicos que evidenciaban su contacto con el multimillonario estadounidense, y abandonó el Partido Laborista a comienzos de febrero.
El escándalo cobró nueva fuerza tras la difusión, el pasado 30 de enero, de más de tres millones de archivos relacionados con Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Entre ellos figuran tres pagos de 25.000 dólares cada uno enviados a Mandelson entre 2003 y 2004 desde cuentas del financiero.
Además, el excomisario europeo de Comercio está siendo investigado por la supuesta revelación de información sensible a Epstein sobre el rescate económico que preparaba la eurozona en 2010, cuando formaba parte del Ejecutivo británico.
La investigación sigue abierta y la liberación bajo fianza no implica el cierre del caso, que mantiene en vilo tanto a la política británica como a los investigadores que rastrean la red de contactos del entorno de Epstein.