Lesly Guadalupe: «Vi a Nacho Cano besándose en un reservado y al día siguiente me echaron del grupo y me exigían que volviese a México»

27 de febrero de 2025
7 minutos de lectura
Lessly Guadalupe junto a su abogado tras salir de declarar del juzgado.
La bailarina que ha denunciado a Nacho Cano, Lesly Guadalupe Ochoa, a su llegada a declarar, en los juzgados de Plaza de Castilla. | Fuente: Matías Chiofalo / EP

A la policía le sobrecogió el calvario vivido por la bailarina tras ver esta accidentalmente en la discoteca Kapital «el maldito beso»

Ni Marlaska, ni Pedro Sánchez contra Ayuso castigando a su amigo Nacho Cano y utilizando para ello a la bailarina mexicana Lesly Guadalupe, de 28 años. Nada de eso. Politiqueo barato.

Sólo Nacho Cano y su amiga y empleada Cristina saben con certeza por qué despidieron a Lesly, porque de repente decidieron despacharla para México.

Lesly tiene la convicción, y a juzgar por lo ocurrido después tiene bastante de real, de que todo fue por un beso, a cuya presencia la guió el azar pero que nunca ella debió ver. Fue el destino.

El motivo de su despido no fue que ella, como le dijo el entorno de Nacho, no encajase o generase tensiones en el grupo de 20 bailarines aztecas que se trajo el guitarrista de Mecano Nacho Cano para componer la obra musical La Malinche.

Aquella mujer que hacia 1515 engendró un hijo, el primer mestizo de lo que se llamó la Nueva España, de Hernán Cortés. Y que ayudó a Cortés con su capacidad traductora a expandirse por el país en sus hostiles contactos con los aztecas y posterior victoria.

El motivo del inesperado despido de Lesly pudo ser, seguramente, ese beso furtivo.

Lesley, que todavía sigue en España, ahora trabaja de administrativa en una centro cultural y se ha apuntado a una academia para aprender sevillanas y en general seguir haciendo lo que más le gusta, bailar, sufrió un infortunio, sin pretenderlo.

Ver a Nacho Cano, en un reservado de la discoteca Kapital de Madrid, dándose un beso con Cristina, su empleada y ayudante de producción en la obra La Malinche. Cristina era la que se entendía con el grupo mexicano y le daba la instrucciones.

Lesly, que mantiene una denuncia contra Nacho Cano en la que una juez de Madrid ve indicios de favorecimiento de inmigración ilegal y otro delito contra los derechos de los trabajadores, iba perdida aquel día en Kapital. Mediados de diciembre de 2023. Días después de llegar el grupo azteca a Madrid.

Buscaba esa noche a sus colegas para regresar al hostal donde se alojaba el grupo (Nacho les pagaba las habitaciones y daba 300 euros al mes a cada uno).

Esa noche todos los bailarines mexicanos y otros españoles estuvieron en una fiesta, en Ifema.

Les pusieron un autobús para seguir la velada en Kapital.

Ella tenía su propio asiento y sus cosas en el autobús, pero bajó de este unos minutos por un olvido y, al volver, vio que que le habían despojado del asiento, y que le habían puesto sus cosas en el pasillo, y que habían sentado a otro bailarín en su sitio.

Y ya no había más asientos.

Lesly cuenta lo sucedido a continuación, y cómo se topó con el beso: «Me dijeron que me subiera al otro autobús, con otras personas ajenas al grupo. Este salió un poco más tarde. Al llegar a la discoteca», afirma Lesly, «no vi a ninguno de mis compañeros, había pocas personas, era de noche, tarde, y pregunté donde podían estar».

«Alguien me dijo que mirará en las plantas superiores de la discoteca, que le pareció ver allí a gente de la que yo buscaba. Di vueltas, pero no había nadie del grupo por ningún lado».

«Hasta que, de pronto, en un reservado», detalla Lesly, «vi a Nacho dándose un beso con Cristina. Estaban solos. Al verme. Cristina se levantó rápido del asiento y vino hacia mi casi gritándome que qué hacía allí, que allí no podía estar, y empezó a empujarme para que me fuese».

Cuenta Lesly que se marchó y siguió buscando a sus compañeros hasta que finalmente encontró a alguien que la llevó al hostal.

A la mañana siguiente, «Cristina se presentó en el hostal y me dijo que no encajaba en el grupo y que me estaban preparando los billetes para llevarme al aropuesto de vuelta a México».

«Le pregunté que qué estaba sucediendo, que no entendía nada y que no quería volver a mi país como una fracasada, sin motivo, y que deseaba seguir en Madrid. Le recordé los trabajos que había dejado en México… Pero ella insistió en que me tenía que ir, que era irrevocable y que Nacho lo sabía».

Lesly añade: «Estábamos en el hall del hostal. Y al hacer yo ademán de salir por la puerta del hostal, el recepcionista, compinchado con Cristina, me cerró la puerta con llave. Me puse muy nerviosa e intenté abrir la puerta, de cristal, para salir de allí…».

Retenida en el hostal

«Me tenían retenida. Hice gestos a través de la puerta, pidiendo auxilio, y un transeúnte que iba por la acera se quedó mirándome a través del cristal. Temieron que llamase ese señor a la policía, abrieron la puerta y salí de allí corriendo, sin ropa, sin nada, todo estaba en el hostal».

Lesly estuvo dos días, con sus noches, vagando por Madrid. Casi sin parar de andar, sobre todo la primera noche.

La segunda noche fue a una discoteca y suplicó al portero que le dejase pasar, que estaba exhausta y necesitaba dormir, no podía más… Apenas llevaba dinero encima. Tenía hambre. No se había podido lavar

Les dio pena y la dejaron pasar. Cayo rendida. Y se durmió en unos butacones recónditos de la discoteca.

Los camareros debieron contar a una pareja de clientes franceses el calvario que estaba pasando la chica y estos se apiadaron de ella.

«De repente me despertó una chica, que iba con su pareja, franceses, y me dijo que me fuese con ellos a una pequeña habitación que tenían vacía en la casa…».

«Nunca lo olvidaré. Fue mi salvación, como si se me hubiese aparecido la Virgen. No tenía nada, no sabía donde ir. Y me daba miedo volver al hostal».

«Bailar en la calle para comer»

Lesly continúa: «Pasaron algunos días y, como no tenía nada, me puse en la calle a bailar intentando conseguir unos euros para comer. La gente se ponía alrededor. Llegó la policía y me pidió la identificación y demás datos. Yo no tenía nada encima y me llevaron a la comisaría».

«Fue cuando les conté toda mi peripecia, ellos tomaron nota, pero yo no denuncié nada. Luego me dejaron libre».

Y ahí quedó todo hasta que tiempo después supe que la policía había detenido a Nacho Cano y que tenía que ir a declarar.

En ese tiempo contacté con una amiga y con una integrante de la producción. Llegó a ofrecerme hasta 10.000 euros si les acompañaba al aeropuerto y me subía a un avión con destino México. No acepté».

«Tenía miedo de que una vez en el aeropuerto me hicieran alguna jugarreta, me engañaran. Por eso no quise verles».

«Con tristeza vi varias veces a Nacho Cano en rueda de prensa diciendo que todo era una artimaña de la policía del ministro Marlaska para hacerle daño porque era él amigo de la presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso».

«Me vi envuelta en un lío político del que no tenía ni idea ni nada entendía. Me lo explicó el abogado de oficio que me pusieron».

Diligencias por delito laboral

Un juzgado de Madrid mantiene abiertas diligencias por delitos laborales contra Nacho Cano, y este, a su vez, ha puesto una denuncia por coacciones contra Lesly. Alega que ella lo chantajeó pidiéndole dinero a cambio de no denunciarle.

Lesly dice que «eso es mentira». Asegura que dejó mucho trabajo en México atraída por la idea de participar en La Maalinche.

Y que no esperaba ni entendía que la apartasen de la obra sin ningún motivo. Y que, a través de una amiga, pidió que le ayudasen a encontrar trabajo como bailarina en algún sitio.

«Y que, por favor, no utilizasen sus contactos para vetarle cualquier trabajo del mundo artístico. Nacho tiene muchos conocidos. Logré un trabajo, pero poco después me dijeron que no podía trabajar con ellos porque conocían a Nacho…».

«Dado que había dejado distintos trabajos en México para venir a España, pedí que provisionalmente me buscasen un alojamiento, que me ayudaran o recomendaran para buscar un trabajo. Pero solo me ayudarían, me decían, si me llevaban al aeropuerto ellos y me volvía a México».

«Quiero recalcar», señala Lesly, «que yo no fui a ninguna comisaría por mi cuenta a denunciar nada. Fue la policía la que me detuvo cuando bailaba en la calle buscando unos euros para comer».

«Los policías se quedaban callados cuando conté los dos días y dos noches que pasé sin parar de andar por Madrid. La noche llegaba y no dejaba de andar…», describe.

Fueron los policías los que abrieron la denuncia al escuchar el relato.

«Uno de ellos me dijo que mi desgracia fue ver a Nacho Cano besándose con Cristina. Y que la explicación de que al día siguiente se presentase nerviosa en el hostal Cristina diciéndome que no encajaba en el grupo y que me iban a llevar al aeropuerto de vuelta a México, debió ser un mal impulso del músico. Un ‘quitadme de en medio a esa chica, no quiero verla más…’.

Ahora mismo hay dos procedimientos judiciales en Madrid. El delito laboral que le imputa la policía a Nacho Cano, y que Lesly ha ratificado ante la juez, y una denuncia por amenazas de Nacho contra Lesly, que previsiblemente acabará en un archivo a no mucho tardar.

Lesly continúa en Madrid. Trabaja de administradora en un centro cultural y va a clase de baile a una academia. Es su pasión. Le encantan las sevillanas.

Y todo, por el beso, por el maldito beso.

Este, y no la pelea Sánchez/Ayuso fue la causa que desencadenó más tarde la detención de Nacho Cano. A la policía le consternó el calvario que vivió Lesly, quizás por caer en un lugar inoportuno de un reservado.

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