El papa León XIV ha reivindicado la reforma litúrgica impulsada por el Concilio Vaticano II durante la audiencia general de este miércoles, apenas dos meses después de la excomunión de varios obispos lefebvrianos por participar en consagraciones episcopales sin autorización.
Aunque el Pontífice no ha mencionado directamente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, ha defendido que los cambios introducidos por el Concilio forman parte de la evolución de la tradición de la Iglesia. También ha recordado que la liturgia católica ha experimentado modificaciones a lo largo de los siglos para adaptarse a las necesidades de cada época.
León XIV ha pedido a obispos y sacerdotes que protejan una liturgia sencilla y respetuosa con las normas de la Iglesia. Al mismo tiempo, ha rechazado los abusos surgidos después del Concilio Vaticano II, algunos de los cuales, según ha advertido, todavía se producen y pueden distorsionar el verdadero sentido de la reforma.
El Papa también ha destacado la importancia de que los fieles participen activamente en las celebraciones. En este sentido, ha recordado que la liturgia no es una práctica privada, sino una celebración de toda la comunidad cristiana.
Sus palabras llegan en un momento especialmente delicado en las relaciones entre Roma y los sectores tradicionalistas vinculados al movimiento fundado por Marcel Lefebvre.