El mercado hipotecario ha vivido en 2025 uno de sus ejercicios más dinámicos de las últimas décadas. La firma de hipotecas sobre vivienda creció un 17,8%, alcanzando las 501.073 operaciones, la cifra más elevada desde 2010. Se trata, además, del segundo año consecutivo de crecimiento, consolidando una tendencia que refleja mayor confianza en el sector inmobiliario y en la economía doméstica.
Este repunte no solo se observa en el número de préstamos. El importe medio de las hipotecas también aumentó, situándose en 163.738 euros, lo que supone un incremento del 12,6% respecto al año anterior. En conjunto, el capital prestado superó los 82.000 millones de euros, con un avance superior al 30%. Son cifras que muestran un claro dinamismo tanto en la demanda como en la capacidad de financiación.
La mejora ha sido generalizada en todo el territorio. Todas las comunidades autónomas registraron más hipotecas que en 2024, destacando especialmente regiones como Cantabria, La Rioja, Murcia y Extremadura, donde los crecimientos fueron especialmente intensos. Esto apunta a un fenómeno extendido, no concentrado únicamente en los grandes núcleos urbanos.
En el mes de diciembre, tradicionalmente activo para las compraventas, se firmaron más de 37.800 hipotecas, encadenando ya 18 meses consecutivos de subidas interanuales. La constancia en la tendencia refuerza la idea de que no se trata de un repunte puntual, sino de una fase expansiva más sólida.
Uno de los factores clave que explican este auge es la evolución de los tipos de interés. A cierre de 2025, el interés medio de las hipotecas sobre vivienda se situó en el 2,87%, acumulando once meses por debajo del 3%. Este entorno financiero relativamente estable ha favorecido la toma de decisiones por parte de muchas familias que habían aplazado la compra ante la incertidumbre de ejercicios anteriores.
En cuanto al tipo de préstamo elegido, el modelo fijo sigue imponiéndose con claridad. El 63,4% de las nuevas hipotecas se firmaron a tipo fijo, frente al 36,6% a tipo variable. La preferencia por cuotas estables y previsibles refleja una mayor prudencia financiera por parte de los compradores, que priorizan la seguridad ante posibles fluctuaciones futuras.
El perfil del hipotecado también ha evolucionado. Más allá de la primera vivienda, crece el interés por mejorar la residencia habitual o invertir en vivienda como activo patrimonial. La combinación de estabilidad en los tipos, mayor empleo y recuperación económica ha creado un escenario favorable.
No obstante, el fuerte incremento del capital prestado invita a reflexionar sobre la sostenibilidad a medio plazo. El mercado vive un momento de clara expansión, pero su evolución dependerá de factores como la política monetaria, la oferta disponible y la capacidad adquisitiva de los hogares.
Por ahora, los datos confirman que 2025 pasará a la historia como el año en que el crédito hipotecario volvió a niveles que no se veían desde hace más de una década, marcando un récord que redefine el pulso del sector inmobiliario.