El acceso a la vivienda es ya el problema número uno en España, alcanzando cotas históricas. Según el Barómetro del CIS de mayo, esta preocupación roza el 50% de las menciones en los cuestionarios. El dato refleja la asfixia social ante la escalada incesante de los precios del alquiler y la compra, vinculada por el Banco de España a la falta crónica de oferta residencial.
Paralelamente, la sanidad asciende al cuarto lugar de la tabla con el 17,8% de las alusiones, su marca más alta en el barómetro desde noviembre de 2023. Este incremento coincide con la alerta epidemiológica por el brote de hantavirus. Esta crisis sanitaria ha vuelto a encender el debate sobre los recursos de la atención primaria y la gestión de alertas víricas por parte del Ministerio de Sanidad.
Por delante de la sanidad, el podio de las preocupaciones lo completan la situación económica (20,7%) y la inmigración (18,9%). El estado de ánimo ciudadano sigue condicionado por los datos de inflación que publica mensualmente el INE y la volatilidad energética. Por su parte, el debate migratorio se consolida con fuerza en la primera línea de la agenda política y social.
En el reverso de la moneda, la preocupación por la calidad del empleo cae al 16,8% tras haber tocado su propio techo histórico en abril con un 19,2%. Por debajo se sitúan problemas crónicos como el desempleo (14,1%), la gestión del Gobierno y los partidos (12,7%), los problemas políticos (12,1%), el descontento con los políticos (9,5%) y la corrupción (9,1%).
Por último, el CIS diferencia la percepción general del país de la afectación personal de los encuestados. En esta lista subjetiva y de impacto diario en los hogares, la vivienda vuelve a liderar el ranking con un 30,7% de respuestas, seguida muy de cerca por la crisis económica familiar (28,7%), la sanidad (27,3%), la calidad del empleo propio (18,1%) y la inmigración (10%).