La radioterapia en bajas dosis, conocida principalmente por su uso en el tratamiento del cáncer, también puede aliviar de forma significativa el dolor en determinadas enfermedades osteoarticulares. Así lo ha destacado la oncóloga radioterápica Marina Peña, especialista del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, quien señala que esta técnica puede reducir hasta un 80% el dolor en algunos pacientes.
Según explica la especialista, la radiación ionizante aplicada en dosis bajas tiene un efecto modulador sobre el sistema inmunitario y actúa como antiinflamatorio y antiproliferativo, reduciendo la actividad de los fibroblastos y contribuyendo a disminuir la inflamación.
Este efecto permite aliviar el dolor, frenar la progresión de determinadas patologías y mejorar la movilidad de los pacientes.
Entre las afecciones que pueden beneficiarse de esta terapia se encuentran la artrosis localizada en rodilla, hombro o manos, la epicondilitis, las lesiones del manguito rotador, la bursitis trocantérica o la formación anómala de hueso tras una prótesis de cadera. También ha mostrado resultados positivos en casos de fascitis plantar y espolón calcáneo, con tasas de respuesta que oscilan entre el 70% y el 80%.
Peña subraya además que se trata de un tratamiento seguro, rápido y poco invasivo. Las dosis de radiación empleadas son mucho menores que las utilizadas en pacientes oncológicos, las sesiones suelen durar unos 15 minutos, se realizan de forma ambulatoria y apenas presentan efectos secundarios.
No obstante, la especialista advierte de que esta terapia requiere una evaluación médica previa. Habitualmente se plantea cuando los tratamientos convencionales no han logrado aliviar los síntomas y tras analizar factores como la zona a tratar, la cercanía de órganos sanos, el número de sesiones necesarias, la edad del paciente o posibles patologías asociadas.
Además de su uso en enfermedades articulares, la radioterapia en bajas dosis también se ha utilizado en algunos casos de patologías benignas complejas, como infecciones resistentes. En este sentido, Peña publicó en la revista científica Journal of Infectious Diseases un caso clínico en el que la radiación permitió resolver una infección encapsulada en la pelvis que no respondía a tratamientos antiparasitarios, evitando una cirugía de gran complejidad.
Para la especialista, esta técnica representa una herramienta terapéutica eficaz y aún poco conocida que puede ofrecer una alternativa en pacientes con síntomas persistentes tras terapias convencionales.