Un hombre ha sido liberado en Caldes de Montbui, Barcelona, tras permanecer secuestrado durante diez días. La Policía Nacional vincula el caso a una disputa por la pérdida de más de 500 kilos de cocaína.
Todo arrancó con el transporte de un cargamento de más de 500 kilos de cocaína desde Portugal hacia España por carretera. El cabecilla de la organización encargó el traslado a un conductor intermediario.
Ese intermediario, a su vez, delegó el trayecto en una tercera persona. Durante el viaje, esta última fingió haber sufrido un vuelco y el robo de la droga a manos de terceros.
Tras comunicar esa supuesta sustracción, el conductor huyó y se escondió por miedo a represalias. A finales de julio, el cabecilla secuestró violentamente al intermediario que había contratado el transporte.
Durante su cautiverio, el intermediario sufrió agresiones físicas constantes y amenazas continuas. El objetivo era que revelara el paradero del transportista desaparecido y el destino final de la carga. Cuando la Policía lo liberó, presentaba signos evidentes de violencia por los golpes reiterados que había recibido.
Los agentes detectaron una nave industrial en Sabadell donde sospechaban que el secuestrador podía tener oculta a la víctima. Ante la presión policial, el sospechoso decidió abandonar el lugar y llevarse consigo al retenido.
Como pretexto para justificar ese traslado, el secuestrador aseguró que pretendía liberar a la víctima en una zona apartada. Así, la Policía pudo identificar y localizar su vehículo cerca de Caldes de Montbui.
En ese punto, el conductor ignoró los avisos de los agentes e intentó atropellarlos en varias ocasiones. Cuando por fin lograron interceptar el vehículo, sacó una pistola que llevaba oculta en una riñonera.
Los agentes lo neutralizaron, lo desarmaron y lo inmovilizaron con rapidez. Acto seguido procedieron a su detención y liberaron a la víctima, tras diez días de secuestro.
El detenido quedó a disposición judicial como presunto autor de un delito de secuestro y de tenencia ilícita de armas.