En medio de la creciente tensión entre Irán y Estados Unidos, una pequeña isla se ha convertido en el epicentro de la crisis. Se trata de la isla de Jark, un enclave diminuto en el Golfo Pérsico que concentra buena parte del pulso energético del país. Allí, según aseguró Donald Trump, el ejército estadounidense ha bombardeado objetivos militares.
Apenas 24 kilómetros cuadrados de tierra, situados a unos 25 kilómetros de la costa iraní, sostienen uno de los nodos energéticos más importantes de Oriente Próximo. Desde esta isla se gestiona alrededor del 90% del petróleo que Irán exporta al exterior, con instalaciones capaces de almacenar cerca de 18 millones de barriles y de mover más de 1,3 millones de barriles diarios.
La geografía explica buena parte de su valor estratégico. Las aguas profundas que rodean la isla permiten la entrada de grandes petroleros internacionales, algo difícil en otros puntos de la costa iraní. Por eso, cualquier daño relevante en este enclave podría golpear directamente la economía iraní y provocar un efecto dominó en el mercado energético global.
La historia de la isla también está marcada por su valor comercial. Desde la época del Imperio persa fue un puerto importante y, durante los siglos XVI y XVII, pasó por manos de potencias europeas como Portugal y los Países Bajos. Ya en el siglo XX, Teherán decidió convertirla en su principal terminal petrolera, reforzando una infraestructura que hoy es vital para sus exportaciones.
Trump afirmó este sábado en su red social Truth Social que el Mando Central estadounidense ejecutó “uno de los bombardeos más potentes de la historia de Oriente Próximo”. Aun así, sostuvo que decidió no destruir la infraestructura petrolera de la isla por “decencia”, aunque advirtió de que podría cambiar de postura si Irán interfiere en el tránsito de buques por el estratégico Estrecho de Ormuz.
Desde Teherán, la respuesta no se ha hecho esperar. Un portavoz militar advirtió de que cualquier ataque contra las instalaciones energéticas iraníes provocará represalias contra infraestructuras petroleras y económicas vinculadas a intereses estadounidenses en la región. Aunque medios locales han informado de explosiones en la isla, las autoridades aseguran que las instalaciones petroleras siguen operativas, mientras el mundo observa con preocupación un punto del mapa capaz de sacudir el precio del petróleo en cuestión de horas.